Le pregunté a un paramédico qué es lo último que la gente dice…
(Lo que me contestó me dejó sin palabras)
Trabajó años en emergencias. Llegaba cuando todo ya estaba roto.
Accidentes, infartos, caídas, llamadas de madrugada.
Un día le pregunté qué era lo que más veía.
No lo más fuerte.
No lo más trágico.
Me dijo algo que no se me olvida.
“Nadie dice ‘ojalá hubiera trabajado más’.
Nadie pide ver su celular.
Nadie habla de dinero.”
Lo que se repite es otra cosa.
“Dile que lo siento.”
“Dile que lo quiero.”
“Dile que no fue su culpa.”
Palabras simples.
Palabras que la gente guarda para después.
Siempre hay un después.
Hasta que ya no lo hay.
Desde entonces me pregunto:
¿A quién estoy posponiendo?
¿Qué conversación sigo evitando?
¿Qué abrazo creo que puede esperar?
La vida no avisa.
Solo pasa.
Si este texto te incomodó un poco, no lo ignores.
Guárdalo.
Y mándaselo a esa persona que sabes que estás pensando ahora mismo.