El verdadero amor no tiene una dirección postal, es nómada, habita en los rincones de nuestra alma. Va más allá de los besos, del sexo y de las palabras.
Tiene algo de rutina y de cómo cuidamos a quien amamos.
Era un dolor de amor, hecho de largas
noches sin el amado.
Hecho de fieles manos que se tienden
estremecidas, solas.
Era una voz dormida entre las sombras,
unas lágrimas secas.
Febril temblor de labios, una loca
esperanza desierta.
Elena Martín Vivaldi 💜