Elon Musk defended America better than every politician in Washington combined.
Musk: “After World War 2, the US could have basically taken over the world and any country. Like we got nukes, nobody else got nukes. We don’t even have to lose soldiers. Which country do you want?”
One nation on earth held a weapon nobody else had.
Total dominance. Zero competition. No risk of retaliation.
Every empire in history that held that kind of advantage used it.
Rome. The Mongols. The British. The Ottomans.
They conquered until they collapsed.
America had a bigger advantage than all of them combined.
And it rebuilt the countries it just defeated.
Musk: “The United States actually helped rebuild countries. So it helped rebuild Europe, it helped rebuild Japan. This is very unusual behavior, almost unprecedented.”
Almost unprecedented?
It had never happened before. Not once in 5,000 years of recorded history.
The Marshall Plan wasn’t foreign aid.
It was the most radical act of restraint any superpower ever committed.
America turned its enemies into allies. Turned rubble into economies. Turned surrender into partnership.
Germany went from ashes to the economic engine of Europe in a generation.
Japan went from unconditional surrender to the third largest economy on earth.
Three years after the war, America was flying food into Berlin.
A city in the heart of the nation that just tried to destroy it.
That’s not policy.
That’s a civilization deciding what it is at the exact moment it has the power to be anything.
You’re being told a story right now.
That America is the villain of history.
You hear it everywhere. Media. Universities. Social platforms.
Musk: “There’s always like, well America’s done bad things. Well of course America’s done bad things, but one needs to look at the whole track record.”
Every nation on earth has dark chapters. Every single one.
The difference is what a country does when nobody can stop it.
And when nobody could stop America, it fed its enemies and rebuilt their cities.
Musk: “The history of China suggests that China is not acquisitive. Meaning they’re not going to go out and invade a whole bunch of countries.”
Probably right.
China has historically built walls, not fleets.
But the real question isn’t about borders anymore.
We’re approaching a moment that mirrors 1945 in ways nobody has fully processed yet.
AI is going to give a handful of people a power advantage that makes nuclear monopoly look quaint.
If someone is going to hold that kind of power, who do you want it to be?
The country that conquered when it could? Or the one that rebuilt when it didn’t have to?
Every alliance. Every trade route. Every economy.
Billions lifted out of poverty.
All of it traces back to one act of restraint that had never been done before.
And carries no guarantee of being repeated.
The most powerful thing America ever did wasn’t building the bomb.
It was what it didn’t do after.
ES ALTAMENTE IMPROBABLE que Washington haya terminado anunciando la realización de unas nuevas elecciones para la Transición (en lugar de reconocer las realizadas el 28J) sin que haya constatado que del lado venezolano esa era la opción más defendida que encontró sobre la mesa.
La falsa oposición, al igual que el régimen, tiene un doctorado en timing para promover sus intereses. En esta ocasión, cuando su supervivencia depende de que se celebren nuevas elecciones, no iba a escatimar esfuerzos.
La opción contraria, la del reconocimiento del 28J, no parece haber contado con una defensa igualmente proactiva y persistente por parte del liderazgo legítimo de MCM, depositario político de ese mandato.
Digo que es altamente improbable que Washington haya decidido solo, sin considerar lo que veía sobre la mesa, simplemente porque es lo que se hace cuando hay que resolver cualquier asunto. Se trabaja con lo que hay.
Y de una manera general, lo que aplica por defecto tras toda intervención es una transición en la que se celebren elecciones democráticas.
Allí, también por defecto, la «oposición» llevaba ventaja. Bastaba con que un Leopoldo López —o cualquier «opositor» equivalente— asomara discretamente la ilegalidad del aparato electoral del régimen de Maduro para que ello influyese negativamente en, por ejemplo, la posición del @SecRubio acerca del 28J.
Pero el 28J no es cualquier cosa, es una epopeya contemporánea, un hito histórico sin precedentes. Y, por lo mismo, requería de una defensa Prémium, lo cual no estamos seguros de que haya ocurrido.
Cuando vemos que la líder absoluta de este proceso que creó las condiciones para el 3E, @MariaCorinaYA, se deja —tal vez por razones internacionales de marketing político— acompañar tan seguido por figuras emblemáticas del viejo y fenecido orden político venezolano, quienes a su vez presumen apoyarla, no es difícil suponer que estas escondan bajo la manga un puñal que usarán en el instante ideal.
La mesa de Panamá permite sospechar que, ante Washington, dicho instante ocurrió. En todo caso, el Manifiesto allí forjado deja constancia de la muerte del 28J como opción; es el acta de defunción de aquello que debió prevalecer y por lo que no sólo se dejó el pellejo una vez, sino por lo que se debió volverlo a dejar tantas veces como fuera necesario.
Pero prevaleció la trapisonda de los muertos, cuyos tóxicos subalternos o arribistas paralelos ya vemos aterrizar salivando ambición caribe (ergo caníbal) en Maiquetía, con una cerrada agenda de escaramuzas mediáticas y otros pescueceos.
El venezolano —será…— parece estar condenado a tener que volver a matarlos políticamente una y otra vez en otras elecciones, ad aeternum.
X. P.
1/6 Voy a decir algo que escandalizará a algunos: la Constitución de 1999 es uno de los principales obstáculos para la reconstrucción de Venezuela.
No porque todo en ella sea malo. Sino porque fue diseñada para un modelo de país estatista, rentista y centralizado que fracasó.
El Venezuela First World requiere exactamente lo contrario.
Sólo voy a hablar de la parte económica más general.
2/6 La CRBV parte de la idea de que los sectores estratégicos deben estar reservados al Estado.
El Venezuela First World parte de otra realidad: Venezuela necesita cientos de miles de millones de dólares de inversión privada en petróleo, gas, electricidad, minería, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, carreteras, salud, educación, agricultura. Toda la estructura económica nacional.
El Estado venezolano no tiene ese dinero. El sector privado sí puede aportarlo.
No sirve.
3/6 La CRBV obliga a que PDVSA permanezca en manos del Estado. El resultado está a la vista: a mayor reserva petrolera del planeta administrada por una empresa quebrada. No sirve.
Noruega no es rica por su petróleo. es porque tiene instituciones fuertes.
Venezuela será rica cuando tenga una industria petrolera eficiente, independientemente de quién opere los campos. Eso sólo lo proveen las petroleras privadas.
4/6 La CRBV habla de libre competencia, pero al mismo tiempo la restringe porque consagra la planificación económica del Estado como principio rector.
El Venezuela First World apuesta por algo distinto: estabilidad jurídica, disciplina fiscal, propiedad privada y mercados competitivos.
Ningún país se hizo rico porque un ministro planificó la economía mejor que millones de ciudadanos y empresas tomando decisiones libres.
No funciona.
5/6 La CRBV reconoce la propiedad privada, pero la asedia con tantas excepciones y regulaciones que terminó facilitando una cultura de expropiaciones, confiscaciones e inseguridad jurídica. Eso no funciona.
La Reconstrucción exige lo contrario: propiedad protegida, contratos inviolables y arbitraje internacional.
Nadie invierte miles de millones donde el gobierno puede cambiar las reglas cuando quiera.
Por eso Venezuela sigue trancada.
6/6 Por eso propongo un Estatuto Constitucional de Reconstrucción, de inmediata aplicación, para arrancar el crecimiento acelerado bajo un nuevo esquema que Venezuela nunca ha conocido.
Porque la Venezuela que viene no puede construirse con las mismas reglas que ayudaron a destruirla.
Necesitamos un marco jurídico extraordinario que garantice propiedad privada, inversión, estabilidad regulatoria, arbitraje internacional, disciplina fiscal y apertura económica.
No para administrar la escasez. Para atraer $6 trillones.
Sino para construir la mayor expansión económica, energética, minera, agrícola, industrial y turística de la historia moderna.
La reconstrucción nacional requiere herramientas del tamaño del desafío.
#Opinión La modernización de Venezuela en el siglo XX no puede ser comprendida correctamente si no se analiza el impacto del petróleo, recurso natural que, en un lapso históricamente breve, se transformó en la columna vertebral de la economía de nuestra nación, por Samuel J. Pérez Hermida Visita la sección Opinión
https://t.co/hEaW7o7EzM
Es inmoral negociar el pago o restructuración d la deuda venezolana sin primero recuperar lo robado. Cualquier intento d endeudar al país, es un crimen d lesa Humanidad
La deuda se paga con el dinero robado, por @ArmandoMartini https://t.co/ZymLuIxL7Q
#2Junio#VenezuelaDecente
Hacer negocios con el régimen de Delcy Rodríguez no es "hacer negocios con Venezuela" Es exponerse a un riesgo jurídico previsible y cuantificable.
1) Venezuela NO es un mercado seguro ni confiable mientras siga el régimen de Delcy Rodríguez y el Cartel de los Soles
Aquí les dejo análisis jurídico que explica con rigor por qué cualquier contrato, préstamo o acuerdo firmado con esta administración de facto lleva un riesgo grave de inejecutabilidad y repudio futuro.
2) El problema central no es solo político: es jurídico.
La administración Delcy Rodríguez carece de legitimidad de origen por los procesos electorales viciados de 2018 y 2024 (inhabilitaciones, falta de actas verificables, ausencia de auditoría independiente).
Eso genera un vicio de origen que afecta la competencia para obligar al Estado venezolano.
3) Aunque hoy controla el territorio (gobierno de facto), eso no garantiza que los contratos sean exigibles mañana.
Un gobierno legítimo restaurado podrá invocar inoponibilidad sobrevenida y la doctrina de los actos odiosos para no honrar ciertos compromisos.
4) Contratos comerciales ordinarios → riesgo moderado
Endeudamiento → riesgo alto
Adquisición de armamento y material militar → riesgo muy alto.
Enajenación de activos estratégicos (petróleo, etc.) → riesgo alto.
5) La doctrina de la deuda odiosa es clave: Si el dinero no benefició al pueblo venezolano, sino que sirvió para sostener el aparato represivo, y el acreedor sabía del vicio de legitimidad (que es público), el próximo gobierno puede repudiar legítimamente esa deuda.
6) El caso Tinoco (1923) —el precedente clásico que suelen citar los que defienden estos contratos— no protege a quien contrata conociendo la irregularidad ni a quien financia fines no estatales.
Hoy nadie puede alegar ignorancia.
7) Incluso el reconocimiento funcional de algunos países (incluyendo episodios con EE.UU.) no sana el vicio de origen constitucional venezolano.
Ese reconocimiento es político y relativo. No obliga al Estado venezolano restaurado.
8) Conclusión práctica para empresas, bancos y proveedores:
Descontar fuertemente el riesgo de transición en toda valoración.
Exigir garantías ejecutables fuera de Venezuela.
Evitar especialmente financiamiento de armamento y deuda sin beneficio claro para la nación.
9) Quien ignora este riesgo está sobreestimando el valor de sus contratos.
Hacer negocios con el régimen de Delcy Rodríguez no es "hacer negocios con Venezuela". Es exponerse a un riesgo jurídico previsible y cuantificable.
10) Venezuela volverá a ser un gran mercado cuando recupere la Libertad y el Estado de derecho.
Hasta entonces, la prudencia y la debida diligencia exigen distancia.
El futuro gobierno legítimo no estará obligado a honrar lo que se firmó violando la Constitución.
Libertad primero.
#Venezuela @realDonaldTrump@SecRubio@usembassyve
🇻🇪🏛️⚡️ La propuesta de reforma parcial a la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico presentada ante la @Asamblea_Ven se visualiza como intento de reconfigurar el sector eléctrico. En la exposición de motivos y articulado reconoce las limitaciones estructurales del modelo vigente y plantea como solución una transformación orientada a la incorporación de nuevos actores, incluyendo empresas privadas y esquemas de capital mixto, con el objetivo de garantizar un servicio eléctrico continuo, eficiente y financieramente sostenible.
La reforma modifica el Art (8) e introduce cambios en la arquitectura del sistema eléctrico nacional al permitir que las actividades de generación, transmisión, distribución y comercialización puedan ser desarrolladas no solo por el Estado, sino también por empresas mixtas y privadas debidamente autorizadas.
Este giro representa una apertura frente al modelo estatista consolidado en años anteriores, al tiempo que establece un régimen de concesiones con plazos de hasta veinticinco años, prorrogables por quince, de acuerdo a un nuevo artículo que se lee como Art. (33) en este proyecto; así como unos mecanismos de reversión de activos al Estado una vez culminados dichos contratos en la propuesta del (34).
Asimismo, el proyecto incorpora elementos relevantes desde el punto de vista económico, como la redefinición del esquema tarifario bajo criterios de costos reales y rentabilidad razonable, la eliminación de exenciones fiscales y la introducción de incentivos tributarios focalizados. En paralelo, se fortalecen los mecanismos de responsabilidad de los operadores, incluyendo la obligación de compensar a los usuarios por fallas en el servicio (Literal h del Art 37) y un régimen sancionatorio más riguroso que alcanza directamente a los niveles directivos de las empresas.
Sin embargo, más allá de estos elementos de modernización nuestra lectura como parlamentario revela tensiones profundas en el diseño institucional de la reforma; mientras se promueve la diversificación de actores económicos, se consolida simultáneamente una fuerte concentración de poder en el Ejecutivo.
En efecto, la creación de empresas mixtas, la autorización de concesiones, la posibilidad de intervención sobre operadores y la definición de incentivos fiscales quedan en manos del Presidente y órganos del Ejecutivo, sin que se establezcan mecanismos claros de control o participación de la Asamblea lo que reduce el rol del Poder Legislativo. Sumado a la ausencia de un ente regulador independiente. En esta propuesta, el Estado actúa como operador, regulador y árbitro del sistema, lo que plantea riesgos evidentes en términos de transparencia, imparcialidad y seguridad jurídica. Puede afectar la confianza de los inversionistas y, al mismo tiempo, limitar la capacidad de los usuarios y actores económicos de contar con instancias neutrales de resolución de conflictos.
Las concesiones, busca atraer inversión privada mediante plazos amplios y esquemas de rentabilidad, e introduce elementos que pueden generar incertidumbre, como la reversión de activos y la amplitud de las facultades de intervención estatal. El equilibrio entre protección del interés público y garantías al inversionista son insuficientes
El aspecto de la exclusividad geográfica en la distribución del servicio eléctrico; busca incentivar la expansión hacia zonas no atendidas, pero puede crear monopolios territoriales bajo regulación estatal, sin que se prevean mecanismos robustos de control de competencia o supervisión independiente.
Aunque la reforma reconoce la necesidad de sincerar el esquema tarifario, pero no desarrolla instrumentos claros de protección para los más vulnerables; lo que puede trasladar un costo político en la medida en que el ajuste de puede generar tensiones sociales sin que el Parlamento disponga de herramientas para mediar en su impacto…
QUÉ OYE REALMENTE EL VENEZOLANO CUANDO ESCUCHA «A LA VENEZOLANA»
Existe algo profundamente desafortunado en este nuevo eslogan. La dificultad ni siquiera nace de la intención política que intenta transmitir, porque esa intención se entiende perfectamente: la frase busca comunicar que Venezuela deberá encontrar una salida propia, conservar cierto margen de soberanía psicológica aun dentro de una realidad geopolítica inevitablemente condicionada por Washington. El problema no está allí. Está en que «a la venezolana» ya viene cargado de asociaciones previas. Asociaciones demasiado sedimentadas dentro de la experiencia colectiva como para reutilizarlas así no más.
Venezuela no puede tratarse a sí misma como un país «normal». Después del chavismo sería irresponsable presumir lo contrario.
Hasta hace poco la expresión ni siquiera existía realmente. Debe haber surgido de manera espontánea dentro del entorno discursivo de María Corina Machado; probablemente durante un discurso suyo en Europa. Después, algún asesor comunicacional seguramente percibió en la frase musicalidad, facilidad de repetición y posibilidad de branding emocional. Entonces la frase empezó a circular con la sonrisa satisfecha típica de los laboratorios políticos cuando creen haber encontrado una fórmula orgánica.
Sólo que el problema de las fórmulas orgánicas consiste precisamente en que ya poseen memoria emocional propia. Y la memoria emocional de «a la venezolana» resulta peligrosísima. El venezolano no escucha allí disciplina, continuidad histórica, excelencia institucional ni firmeza civilizatoria. Lo que aparece inmediatamente es otra cosa. Aparece «viveza criolla», esto es, el trámite resuelto por detrás, el favor, el enchufe, la improvisación convertida en método permanente, el desorden administrado con simpatía tropical, la pequeña trampa considerada inteligencia práctica.
Después de décadas enteras de precariedad acumulada, esas son las asociaciones que emergen inmediatamente ante «a la venezolana».
Y allí está el verdadero desastre simbólico del eslogan. Porque la viveza criolla jamás ocupó en Venezuela el lugar de una virtud admirada con orgullo profundo. El venezolano la reconoce demasiado bien y habla de ella con cansancio, con ironía resignada, con vergüenza íntima. Forma parte de esos lastres culturales que sobreviven incrustados en la conciencia nacional como una herencia dañina difícil de erradicar. Casi nadie la reivindica frontalmente; uno asume su existencia como quien describe una humedad vieja en las paredes de la casa.
La viveza criolla en Venezuela no enorgullece a nadie, pero allí sigue. Persistente. Infiltrada en la vida cotidiana, en las instituciones, en las relaciones humanas, en la manera de resolver conflictos, de conseguir papeles, de sobrevivir dentro de sistemas descompuestos. Porque Venezuela pasó demasiados años funcionando bajo condiciones anormales, y el país aprendió a respirar arbitrariedad. Aprendió a desplazarse dentro del absurdo administrativo como un cuerpo que termina desarrollando equilibrio sobre terreno inclinado. Eso deja consecuencias psicológicas profundas.
Por eso el eslogan produce una sensación extraña apenas se escucha en voz alta. «A la venezolana» intenta transmitir soberanía y termina rozando involuntariamente uno de los lastres identitarios más dañinos del país.
Luego hay algo tragicómico en ese roce; es como si una nación exhausta hubiese terminado atrapada dentro de reflejos culturales que ya ni siquiera controla del todo.
Un francés escucha «à la française» y puede pensar en tradición estatal, refinamiento, centralización histórica, arquitectura institucional. Un japonés escucha «a la japonesa» y aparecen inmediatamente disciplina colectiva, precisión, ritual social, continuidad cultural. El venezolano escucha «a la venezolana» y una parte de su conciencia piensa enseguida en cómo saltarse la fila.
Eso dice muchísimo sobre el daño histórico acumulado. Y también dice
Es exactamente por aquí.
Hace poco hice un post donde mencioné que ese sería el mejor escenario. Veo que USA también piensa lo mismo: una junta de gobierno, en este caso altamente tecnócrata y temporal que se encargue de acomodar al país hasta que esté en condiciones de poder hacer elecciones, lo que en mi cuenta puede ser unos 2 a 5 años.
Lo de las elecciones va a tener que esperar. Y habrá que mantener a raya a los voto adictos que están desesperados por una fiesta electoral que "reparta billete" porque están secos y sin financiamiento, lo que los obliga a vivir de lo guardado o tener que trabajar en el sector privado... algo que suele darles enorme alergia (a políticos "opositores").
Y el chavismo? tendrán que meterse el orgullo en el culo y ver como el legado del intergaláctico es desmontado pieza por pieza.
Estados Unidos cumple meticulosamente su plan de provocar la autodestrucción del chavismo en Venezuela...Dividió al régimen y provocó que Diosdado Cabello y los hermanos Rodríguez traicionaran y entregaran a Maduro...Ahora manda en Venezuela y utiliza a Jorge Rodríguez para acorralar y extraditar a Diosdado Cabello...Después seguirán con Delcy y quedará Jorge en el control para concretar un pacto con María Corina Machado...Cerrarán con elecciones y nuevo gobierno...Washington no se ha desviado ni un milímetro del plan que comenzó con la captura de Maduro...Solo que ese plan se ejecuta con la precisión y tiempo característicos de la mejor diplomacia del mundo...Y ese tardanza causa impaciencia entre los venezolanos...Pero no lo duden...El exterminio del chavismo y la libertad de Venezuela están a medio ejecutar y friamente calculados por USA...Amanecerá y veremos.