Una vez más, y después de otra derrota tan significativa para el club, quiero destacar tu actuación, Miguel. Si, te hablo A VOS, directamente a vos, porque más allá de que muchas veces no estés al 100%, de que otras no juegues de titular, de que la pelota no entre cuando tiene que entrar, siempre estás ahí, con la actitud que hay que tener para jugar. Pasaron muchos partidos, muchas situaciones, pero tu manera de reaccionar ante la adversidad y las derrotas, te hacen más humano. Hoy, yo puedo decir que, por lo menos a mi, vos me representas. Porque uno a veces le cae al que más hace, y vos nunca dejaste de intentarlo. Te mereces, si, más que nadie de este plantel, en algún bendito momento, salir campeón con Boca.
Voy a seguir bancándote, siempre.
Vamo arriba. ✨💙
Los papelitos A4 tirados antes de tiempo. El homenaje al 26/6 en la Centenario Alta. La única alegría de River en la tarde: su triunfo en el sorteo del arco para evitar la arena en el primer tiempo. Los minutos iniciales con Boca desconectado. El homenaje de Brey a Gatti descolgándola a una mano. El primer estiletazo de Paredes. El sandwichito a Merentiel. La rápida amarilla a Bareiro. La lenta amarilla a Salas. El segundo desborde de Blanco en la tarde. El quinto desgarro de Driussi en un año.
El tackle de Colidio a Bareiro, cada uno en la vereda correcta. Los errores no forzados de Weigandt. Los passing shots de Paredes, ya con la molestia en el isquiotibial a cuestas: segunda daga a espaldas de los centrales, remate de la Bestia y “¡uuuh!” en bares y casas de la mitad más uno. La tercera fue la vencida: otro pase magistral de cachetada al yorugua, mano clara, penal claro, segunda amarilla clara (como a Bressan de Gremio en 2018, como a Valdez en Independiente-Racing hace dos semanas). No para Darío Herrera. Zafa Rivero. No zafa River. Montiel quiere ponerlo nervioso a su compañero de doce pasos en Qatar. Ja. Somos todos Paredes: poema de ejecución, poema de festejo. El beso al escudo. El Topo Gigio. Otro truco gallo. Otro silencio atroz. 1-0 al descanso.
El caño porno de Merentiel a Moreno: tenés que techar el estadio, los genios hacen eso. Otro regalito de Rivero, otra mala definición de la Bestia. La presión de Blanco, el bombazo a lo Nandez de Ascacíbar. Los ponchazos del equipo del paladar negro. La seguridad de Brey. La sobriedad de Costa y sobre todo de Di Lollo: enorme cierre ante Salas y otro partido de podio.
La plantada de Paredes. El berrinche de Acuña. La Scaloneta, a un lado. Delgado mejorado. Bareiro sacrificado. Afuera Leo, figura total. Adentro Ander, jugador de rol. El aprendizaje para Aranda. El quite de Belmonte. El pase exquisito del español. La primera de las mil corridas de Zeballos. El láser verde, al rescate de un River para la cachetada.
Los 5 minutos de descuento. El último centro a la olla del devaluado Millonario. El empujoncito a lo Sub Zero de Blanco. El piletazo de Martínez Quarta. El pedido de VAR de 50 pulgadas de Coudet.
El pitazo final. El puño apretado del gran capitán. La merecida alegría de Úbeda, que cambió críticas por elogios. La ida veloz del DT local. Los silbidos para el “renovado” River. Los festejos del renovado Boca. Las bocinas en las calles. La selfie en mitad de cancha. La paternidad, intacta.
Nunca pudimos ver a Maradona y Messi compartiendo una cancha de manera profesional, pero sí pudimos disfrutar de esto: Diego y Leo jugando un fútbol-tenis . Recuerdo inolvidable.❤️🇦🇷🔟