Sevilla aplaza la licencia del Centro Cultural Islámico de Vázquez Consuegra
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Raúl Limón / El País
El Ayuntamiento de Sevilla ha vuelto a aplazar la licencia para la construcción del nuevo Centro Cultural Islámico proyectado por Guillermo Vázquez Consuegra.
El nuevo vicepresidente de Vox en la Junta, Manuel Gavira, ya ha anunciado que emprenderá “todas las acciones judiciales, políticas y administrativas” contra lo que considera “islamización” de los barrios. El proyecto no cuenta con fondos municipales que compitan con otras necesidades públicas, sino que ha sido financiado con aportaciones particulares para alcanzar los 12 millones de euros de presupuesto y una generación de empleo que se calcula superior al millar. De hecho, es el mayor proyecto de inversión privada en la historia del distrito.
La fábrica Germans Climent de Barcelona (1925), reconvertida en un local de servicios fúnebres ⚰️¡Cualquier uso es compatible con la preservación del patrimonio industrial!
Hola, he estado en la estación de Málaga María Zambrano a las 12:50, se me ha caído una pulsera de pandora con 2 charms de estrella y otro de stitch rosa. Ha sido al ir al baño de las vías. Porfavor si alguien lo tiene, que contacte conmigo, tiene mucho valor sentimental.
Gracias
Hace diez generaciones, la xenofobia dejó a una etnia sin tierra y les obligó a vivir en el agua.
200 años después, sus tataranietos construyeron el campo de fútbol más bonito del mundo (gracias a Maradona).
Esta es la historia:
El fútbol llega a todo el mundo. A todo. Nos afecta, queramos o no, porque altera la vida de las ciudades, porque cambia el territorio, porque sus catedrales son hitos urbanos de primer orden. Río no sería Río sin Maracaná, y Múnich no sería Múnich sin el Allianz Arena, aunque esté en las afueras.
Y hay veces en que un Mundial de fútbol reescribe el territorio del lugar más insospechado, especialmente cuando en él se produce uno de los momentos más bellos de la historia del deporte.
El 22 de junio de 1986, en el Estadio Azteca, Diego Armando Maradona recoge un pase en la mitad de su propio campo. Diez segundos y seis décimas después, tras regatear a cinco jugadores ingleses —incluido el portero Peter Shilton—, el 10 de Argentina marca el gol del siglo. Miles de argentinos gritan y lloran. Otros tantos ingleses se enfadan. Otros miles de aficionados por todo el mundo se asombran incrédulos antes lo que acaban de ver. Uno de esos aficionados es un chaval tailandés llamado Prayut Pasampan, al que apodaban Naan.
Extasiado con el gol de Diego, y aunque nunca había tocado un balón, Naan propuso a sus amigos formar un equipo, y los amigos respondieron que estupendo, que iban a ser tan buenos como Maradona, pero también le preguntaron que dónde pensaban entrenar, porque allí no había ninguna cancha ni descampado al que escaparse porque, de hecho, ni siquiera había suelo. Resulta que esos chavales vivían en Ko Panyi, una isla flotante en la bahía de Phang Nga.
Aunque flotante, en realidad, no del todo. Ko Panyi está construido sobre palafitos, edificios montados sobre pilotes clavados en el lecho marino. ¿Y por qué a alguien se le ocurriría fundar un pueblo en condiciones tan incómodas, con la humedad, con los mosquitos, con la logística diaria de no poder salir a la calle porque la calle es agua? En el caso de Ko Panyi, la culpa la tuvo la xenofobia.
A finales del siglo XVIII, un grupo de familias de pescadores de Java arribó a la costa de Phang Nga en busca de mejores caladeros. La ley tailandesa prohibía entonces ser propietario de terreno a cualquiera que no tuviera orígenes tailandeses, así que los pescadores de Java lo resolvieron con una lógica aplastante: decidieron fundar su pueblo donde no hubiera tierra. Sobre el mar.
Pero en 1986 los chavales futboleros no tenían dinero para una cancha sobre pilotes, así que construyeron una cancha LITERALMENTE flotante. Un sistema de tanques de plástico anclado para que la corriente no se lo llevara, y encima la cancha, hecha con tablones que sobraban de otras casas y clavados como buenamente supieron. Puede parecer rudimentario, y lo era, pero sirvió. Había nacido el Panyee FC.
Los chavales entrenaron, se envalentonaron y se inscribieron en un torneo infantil. Los partidos se disputaban en tierra firme y, aunque apenas llevaban unas semanas jugando, resulta que no eran tan malos.
Como habían entrenado sobre una plataforma que se movía, que se balanceaba con el oleaje y se inclinaba traidoramente cuando un balón rodaba hacia el borde, no recurrían al patadón hacia arriba, sino que bajaban la pelota al suelo y la trabajaban abajo, y eso los hacía hábiles —muy hábiles— sobre el firme quieto y previsible de las canchas de verdad. Acabaron segundos.
Aquel segundo puesto fue un éxito para Ko Panyi, hasta el punto de que en las temporadas siguientes les construyeron un par de canchas nuevas, esta vez estables y de hormigón. Así, el fútbol se convirtió en el deporte preferido del pueblo (y supongo que también en el único), y el Panyee FC ganó varios torneos juveniles entre 2000 y 2010.
Pero esto no era el Mundial, y la historia permaneció oculta durante décadas, hasta que en 2011 el banco TMB decidió rodar un cortometraje/anuncio para contar esa historia de chavales y tablones flotantes. El anuncio —y la historia— dieron la vuelta al planeta, y el campo flotante del Panyee FC es hoy uno de los lugares más fotografiados de Ko Panyi.
Así que quizá fue el anuncio de un banco, o el turismo que vino después, o el boca a boca. O quizá fueron unos chavales que querían ser como Maradona y que, aunque nunca marcaron el gol del siglo, consiguieron que en su pueblo flote el campo de fútbol más bonito del mundo.
Després d’enfrontar néts amb avis per les pensions, després d’enfrontar autòctons i immigrants per TOT, ara toca enfrontar-te amb la gent de baixa per prescripció mèdica.
Tot perquè no t’enfadis amb l’especulador, el capitalista o el banquer. Aquests treballen fort.
Es verdad que en España hay un absentismo mayor que en la UE: según Eurostat, un 4,5% en 2024, frente al 2,5% de media europea. Pero, ¿es cierto que sea por fraude como sugiere Feijóo? Es sencillamente imposible saberlo, porque nadie puede cuantificar el fraude con rigor. Lo que sí está cuantificado rigurosamente es la causa de cada baja, y lo que viene te sorprenderá.
Una gran parte del crecimiento de las bajas se debe simple y llanamente al envejecimiento de la plantilla. Por dar un dato, hoy hay 1,5 millones más de trabajadores mayores de 50 años que antes de la pandemia. Sus bajas duran el triple que las de los jóvenes, como es lógico (79 días de media, frente a los 27 de los jóvenes, según la AIReF).
Otra razón por la que las bajas han aumentado son las listas de espera: la duración media de las bajas ha pasado de unos 26 días antes de la pandemia, a casi 40 en 2025, y las propias mutuas (Asepeyo) señalan como primera causa la saturación de la sanidad pública. Si antes la operación de cadera te llevaba un mes y ahora te toma dos por los retrasos, has doblado tu periodo de baja y no precisamente por vago. Creo que todos estaremos de acuerdo en que es injusto decirle a esa persona que, encima de esperar el doble a que la operen, le van a recortar la prestación.
Luego está la salud mental, la segunda causa de incapacidad temporal en España con 671.618 bajas en 2024, más del doble que en 2016. Esta es la parte más sensible y difícil de cuantificar: ¿cuánta gente pide una baja por estrés de mentira? Difícil saberlo. Lo que sí sabemos de forma rigurosa es si los empleados españoles están peor tratados que los europeos, y la respuesta ya la sabemos todos. En España se hacen unos 130 millones de horas extra no pagadas al año (2,5 millones cada semana, según CCOO con datos de la EPA), con las que las empresas se ahorran 3.243 millones de euros; esto sí es fraudulento a ciencia cierta, pero sobre esto no habla Feijóo, por lo que sea. Somos el pais de Europa en el que más empleados dicen no tener tiempo para ver a su familia o amigos por culpa del trabajo, según la European Working Conditions. Estamos a la cola de Europa en apoyo psicológico en el trabajo: solo el 28% de los empleados tiene acceso a él, frente al 40% de media europea (78% en Finlandia). Etc, etc, etc. No podemos saber cuántas bajas por depresión o ansiedad son “de verdad”, pero sabemos a ciencia cierta que los trabajadores españoles son los que más razones tienen para estar deprimidos o ansiosos.
Sobre el último punto puedo hablar de primera mano porque viví mucho tiempo en Dinamarca. Por mencionar una anécdota de muchas: en una ocasión mi jefa danesa me vio más serio de lo normal y me dijo que me tomara la semana entera libre, porque notaba que el exceso de trabajo me estaba pasando factura. De primeras me negué, porque pensaba que no era para tanto, pero mi jefa había leído que la primera señal de que un empleado está cerca de tomarse una baja por estrés, es sentir que su trabajo es tan importante que no puede tomarse ni una semana libre. Así que me obligó a tomarme la semana libre. No sé si aquel estrés habría acabado en una baja, lo que sí sé es que volví con muchas más ganas, y desde entonces me siento en deuda con ella, algo que me hace tomarme mucho más en serio mi trabajo.
En fin, creo que el de las bajas es un tema complejo que debería enfocarse desde una perspectiva mucho más amplia y meditada, empezando por pensar en cómo podemos tratar mejor a nuestros trabajadores.
Por cierto, y con esto acabo, no deja de ser paradójico que el mismo partido que sospecha de la baja por ansiedad de una madre trabajadora que no tiene tiempo para ver a sus hijos, acabe de aprobar en Madrid 500 euros al mes para el “concebido no nacido”. Ayudar al feto, desconfiar de su madre.
La explanada de las Tres Chimeneas de Sant Adrià del Besòs se convirtió en el escenario de la ceremonia inaugural del Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA 2026. Se reunieron arquitectos de más de 130 países. Al caer la noche, más de 5.000 asistentes presenciaron el espectáculo inaugural.
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Fotografías: Anna Mas
#UIA2026
Pico Reja cierra heridas con las víctimas del franquismo.José León Trejo es la primera víctima cuyos restos se han identificado
Su familia ha podido darle sepultura digna tras seis años de comenzar las exhumaciones
jamás será andaluz el guiri rico que viene a quitarle la casa al obrero, sin aprender el idioma, turistificando ciudades y encareciendo zonas hasta echar a los andaluces de sus propios barrios
Andalucía pa los andaluces
En el fondo todas las personas queremos sentirnos queridas, valoradas, respetadas y que somos importantes en la vida de alguien. Por mucho que se venda la independencia emocional como el gran objetivo, sencillamente no es posible no necesitar afecto. Sentirse amado es una necesidad básica.
El miserable del papa León XIV ha ninguneado a las víctimas de abusos sexuales de la Iglesia católica en su viaje a España. Ha preferido irse al Bernabéu, lo explica el actor Alberto San Juan.
El territorio como pregunta
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Carmen Jordán, directora de la Fundación ICO
“Hay algo enigmático en las fotografías de Jorge Yeregui que las hace adictivas. Nos presenta territorios que reconocemos, pero lo hace distanciándose de lo habitual. Su mirada es la de alguien que quiere saber y por eso observa. Observa con una calma que descoloca, con una elegancia sobria que no estetiza el fracaso, sino que lo reconoce y, desde ahí, induce a la reflexión.
En la serie Comunidades, que forma parte de la exposición que puede verse a partir del 4 de junio en el Museo ICO, Yeregui hace algo aparentemente sencillo. Reencuadra y amplía los fotomontajes con los que las promotoras inmobiliarias presentan sus proyectos. Esas infografías que todos hemos visto —familias junto a piscinas, niños en zonas de juego, parejas en terrazas con vistas— proyectadas sobre lonas en solares a medio construir, repartidas en buzones, desplegadas en pantallas de centros comerciales, son imágenes de una vida que todavía no existe y que aspiran a transmitir cómo será habitar ese lugar…”
@museoico