Los venezolanos siempre agradeceremos al pueblo de los Estados Unidos y al Presidente Trump por su compromiso con nuestra libertad.
El diagnóstico sobre el régimen criminal fue el correcto y por ello, con acciones precisas, su política tuvo logros muy importantes.
Ayer sentí la necesidad de sentarme con mis hijos en la cama y hablarles.
Hablarles con cuidado.
Hablarles a su justa medida.
Por primera vez pude decirles dónde estaba su papá.
Pude decirles con certeza que estaba vivo.
Eso, después de tanto tiempo, ya es algo inmenso.
Pero cuando me preguntaron cómo estaba,
ahí tuve que detenerme.
Porque esa respuesta no estaba —ni está— en mi capacidad de dársela.
El daño que le están haciendo a nuestros hijos es inhumano.
Rafael es padre de familia.
Rafael es inocente.
Rafael no ha cometido ningún delito.
Nuestros hijos están creciendo sin la presencia de su papá.
Y no solo lo necesitan de regreso:
lo necesitan sano de mente, de espíritu, física y emocionalmente.
Necesitan a un padre estable, presente, completo.
Los niños no tienen por qué pagar.
Las familias no tenemos por qué pagar consecuencias que no nos corresponden.
Esto no es política.
Esto es un llamado a la dignidad.
Al respeto de los derechos humanos de una familia entera.
Venezolanos en el exilio se congregaron frente a la Casa Blanca para alzar la voz por la liberación de Juan Pablo Guanipa y de todos los presos políticos en Venezuela.
Libertad para Juan Pablo.
Libertad para todos.
Despite promises, Delcy has 𝗻𝗼𝘁 released hundreds of political prisoners.
From what I’m told, so far they freed perhaps 11.
That leaves nearly 1,100, assuming they haven’t been tortured to death already.
Since 2018, Delcy has run the SEBIN & El Helicoide.
Remember this.