Filipo el taxista siempre supo que Federico Valverde era una nena. Incluso con un par de copas y con poca luz, le daba.
No era para liderar un equipo de Uruguay (?).
@FacundoFlo21302@MartinJuez Tiene toda la razón del mundo, lo q pasa q ese discurso puede estar dirigido así mismo. No le importa q haya delincuentes en la Muni, le importa salir en un video haciéndose el indignado cuando hace una semana apoyo legalizar mil tipos votando como si fuera consejal d Passerini
El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, fue la cabeza de Encuentro Vecinal, el partido de Aurelio García Elorrio, en Córdoba Capital y candidato a intendente de la ciudad en 2019 y 2023.
Encuentro Vecinal es un partido de derecha y con una prédica fundamentalmente antifeminista. De hecho, García Elorrio fue el abogado del Portal de Belén que presentó el amparo contra la ILE y logró su suspensión a nivel nacional durante años, antes de que se apruebe la IVE.
Tras el triunfo de Milei en 2023, el peronismo de Córdoba hizo una "lectura de época" y convocó a Quinteros para que sea su ministro de Seguridad.
Sorprende poco la inoperancia payasesca de un Ministerio a cargo de un tipo que, en campaña, llamó a un canal de TV para que le haga una nota en vivo sobre como se tomaba el colectivo "todos los días" y, frente a la cámara, no sabía ni donde tenía que apoyar la tarjeta RedBus y tuvo que mirarla para recordar como se llamaba.
También sorprende poco que un tipo que militó los últimos años en un partido cuya principal agenda era contra las mujeres, no esté a la altura de un tratamiento como corresponde de un caso de femicidio.
Lo que sí queda expuesto con esto es el sistema de protección interna en los poderes político y judicial de Córdoba.
Así como el cordobesismo incorporó a Quinteros para romperle el espacio a García Elorrio, años antes había incorporado a Ricardo Moreno para romper al kirchnerismo.
Ricardo Moreno, hoy concejal oficialista y líder de las 62 organizaciones peronistas, es el jefe político de Claudio Barrelier. Le aseguró la entrada a la Municipalidad de Córdoba y hasta fue su abogado en la causa por privación ilegítima de la libertad del año pasado, dormida por la Justicia cordobesa pese a que la denuncia contaba también con testigos que habían visto y auxiliado a la víctima mientras huía semidesnuda y maniatada de la casa de Barrelier.
Para defenderlo en la desaparición de Agostina Vega, Moreno puso a su yerno, Jorge Sánchez del Bianco, un abogado caro al que difícilmente podría haber tenido acceso un empleado municipal raso sin que constituya un favor político. Del Bianco fue el portavoz de la última mentira de Barrelier: que la menor que se veía en un video entrando a su casa era su hija y no Agostina.
Ahora del Bianco renunció a la defensa, porque el poder te protege pero más se protege a sí mismo.
Lo que queda, con la repercusión nacional del caso, es la exposición de un entramado entre Justicia y Gobierno que atinaron a lo mismo que en otras causas emblemáticas como Andrea Castana, Hernán Sánchez, Güere Pellico, Facundo Rivera y otros, cerrar filas para cuidarse entre ellos. En casi todos, además, también aparece el componente de fiscales impresentables que se hacen los cancheros frente a las cámaras.
Barrelier va a ser condenado a perpetua, es algo 99% seguro. El pedido de justicia excede ese piso mínimo. Exige un compromiso mucho mayor de la política y del Poder Judicial frente a un problema que, pese a la moda relativizadora encarnada por el propio presidente de la Nación, que intenta eliminar la figura penal de femicidio, todavía sigue existiendo y cobrándose vidas.
Cuando ganás, cargás. Y cuando perdés, te cargan. Y hay que aguantarsela. Así es el fútbol y no lo va a cambiar nadie.
Y de última, si no te gustó que te carguen, la próxima ganá el clásico. O de última asegurate que el boludo del chileno no te arme una fiesta a dos diaS!!!!!!!!
Ser campeón del mundo te da gloria, no fueros. Quien cree que por un logro con la Selección Argentina va a ser aplaudido cada vez que juega de visitante, lamento decirle que le falta cancha: ningún hincha de verdad pone a la Argentina por encima de su club.
A Ángel Di María no lo insultan por jugar en Central ni por ser del interior. Es más: lo aplaudieron en muchos estadios, hasta que las “ayudas” empezaron a ser cada vez más evidentes.
Hoy lo insultan porque, en un fútbol cada vez más manchado, eligió jugar ese juego, aceptar los regalos del poder y ser la cara visible de un título de escritorio, posando con un trofeo inventado, arriba de una traffic un jueves al mediodía.
No es federalismo. No es ingratitud. Son los hechos. Y el fútbol argentino tiene memoria corta, pero mientras dura, no perdona.