Qué curioso.
Ninguna banderita de España, nadie haciendo saludos romanos, ninguna Cruz de Borgoña.
Cuando se trata de enfrentarse a fondos buitre para defender a la clase trabajadora por lo que sea estos no están. Para señalar al de abajo sí.
🎂 El niño ya está en la edad del pavo...
⏮️ Tal día como hoy hace 1️⃣3️⃣ años nacía Unionistas de Salamanca Club de Fútbol.
🤯 Quién nos iba a decir todo lo que íbamos a vivir...y lo que nos queda por delante.
🙌🏻 ¡Felicidades, unionismo!
#DeAquíSomosTodos 🫂
Se marcha porque tiene que hacer su camino.
En cualquier otro momento Julen hubiera sido el portero del Athletic para una década.
Se marcha el portero que hizo feliz a todo un pueblo aquel día en La Cartuja.
Imposible ver este vídeo sin que se te ponga un nudo en la garganta.
⏳Últimas 1️⃣0️⃣0️⃣0️⃣ butacas disponibles en el Reina.
⚠️ Dicen que el que avisa no es traidor...no lo dejes más o te puedes quedar sin sitio.
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#DeAquíSomosTodos 🫂
🤍🖤 Un año más mandando
🤍🖤 Un año más de Unionistas en FootballClub
👏 Club con más suscriptores a día de hoy desde que anunciamos que emitíamos la Primera Federación.
🤩 ¡TREMENDO, @UnionistasCF!
#MiEquipoPrimeraFederación
Por poner en contexto, se ha llevado más dinero del que ha robado Ábalos, el valor de las joyas de las que acusan a Zapatero, lo se se supone que se embolsó Begoña Gómez y el valor del chalet de Pablo Iglesias todos junto.
Eso sí, se lo lleva con 🇪🇸 PRIORIDAD NAZIONAL🇪🇸
🎙️¡Qué desapercibidas han pasado estas palabras de Javi Medina en su presentación!
💫 Lleva 4 días en Salamanca y parece haber entendido al 100% de que va el "Ad Astra Per Aspera" en @UnionistasCF.
Qué rápido os habéis bajado del barco de Jaure. No pasa nada, soy el puto capitán de este cascarón con velas y me hundo con él si hace falta. El Meister lo va a recuperar.
Reunión de padres.
Instituto público.
18:30.
Aula de tecnología.
Sillas incómodas.
Proyector que tarda más en encenderse que un adolescente un lunes.
Tema del día:
“Móviles y redes sociales en menores.”
La directora empieza:
—Estamos viendo más conflictos por grupos de WhatsApp, vídeos grabados en clase y cuentas falsas de Instagram.
Una madre levanta la mano.
—Yo lo tengo clarísimo. Hay que prohibir los móviles.
El padre de al lado asiente.
—Totalmente. Los niños están enganchados.
Todos muy firmes.
Muy responsables.
Muy “esto antes no pasaba”.
Hasta que suena un móvil.
El de la madre.
Lo coge.
Mira la pantalla.
Sonríe.
—Perdón, es mi hija.
La directora espera.
—Tiene 11 años.
—¿Y tiene móvil?
—Sí, pero solo para emergencias.
Emergencias.
Claro.
En la pantalla se ve el mensaje:
“Mamá, me das Robux?”
Emergencia humanitaria.
Nivel ONU.
La directora sigue:
—El problema no es solo el móvil. Es el uso sin control.
Otro padre interviene:
—Mi hijo no está enganchado. Solo ve vídeos para desconectar.
—¿Cuánto tiempo?
—No sé. Dos horitas.
—¿Al día?
—Bueno, entre semana. El finde más, porque se aburre.
Se aburre.
La gran tragedia moderna.
Antes un niño se aburría y acababa inventando una portería con dos mochilas.
Ahora se aburre y le entregamos un casino de dopamina con funda azul.
La tutora enseña varios casos.
Insultos en grupos.
Fotos sin permiso.
Burlas.
Audios.
Niños de 12 años hablando como adultos quemados por internet.
Una madre se indigna:
—Pero eso es culpa de las plataformas.
Sí.
De las plataformas.
Y de los algoritmos.
Y de China.
Y de Silicon Valley.
Y del capitalismo.
Todo menos de quien le compró un smartphone de 900€ a un niño que todavía pierde la chaqueta en educación física.
Entonces la directora dice:
—Proponemos que no traigan móvil al centro.
Silencio.
Del espeso.
Del que huele a contradicción.
La misma madre que pedía prohibición se echa hacia atrás.
—Bueno, tampoco nos pongamos extremos.
—¿Por qué?
—Porque yo necesito saber dónde está mi hija.
—Está en el instituto.
—Ya, pero necesito escribirle.
—¿Durante clase?
—Solo si es importante.
—¿Como los Robux?
Otro silencio.
Más bonito.
Más pedagógico.
El padre de las “dos horitas” se cruza de brazos.
—Prohibir no educa.
Ah.
La frase comodín.
“Prohibir no educa.”
Curioso.
Porque en casa tampoco educa nadie.
Solo cargan el móvil, pagan los datos y luego culpan al profesor cuando el niño no atiende.
La reunión termina.
Todos salen hablando de límites.
De salud mental.
De infancia robada.
De que “algo hay que hacer”.
En la puerta, la hija de la madre espera sentada en el suelo.
11 años.
Móvil en la mano.
TikTok abierto.
Auriculares.
Ni mira cuando su madre llega.
—Cariño, vámonos.
Nada.
—Cariño.
Nada.
La madre suspira.
—Es que está en una edad difícil.
No.
Está en una pantalla fácil.
Y ahí está el problema.
No son solo los móviles.
No son solo las redes.
No son solo los colegios.
El problema son adultos que quieren que el Estado prohíba lo que ellos no se atreven a limitar en casa.
Padres que piden mano dura en las reuniones…
y luego negocian con un niño de 11 años como si fuera un sindicato con abogado.
Resumen:
Quieres prohibir TikTok.
Perfecto.
Pero empieza por no usarlo como niñera.
Porque si tu hijo no puede cenar, esperar, aburrirse o mirar por la ventana sin una pantalla…
igual el algoritmo no entró en tu casa.
Igual lo invitaste tú.