«¡Alzad la mirada!». Sí, dirijamos la mirada a Cristo Crucificado; su Corazón es la fuente de la misericordia, la única que puede salvar a la humanidad necesitada de perdón y de reconciliación para alcanzar una paz verdadera y duradera. ¡Levantemos la mirada como lo hizo María, la Madre de todos los que sufren, y guiados por ella retomemos el camino con esperanza! Papa León XIV - España
EvDH: “Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos
y hace caer la lluvia sobre justos e injustos…Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo”
Jesús hace referencia a un precepto del Levítco que implicaba solo amar y atender a los compatriotas, no incluyendo a nadie externo al pueblo judío, quedando sin ninguna obligación de hacerlo.
Sosteniendo todo el discurso de Jesús, está la Palabra Padre, que no solo es el Creador del Universo, pues busca con nosotros esa relación filial que al final Jesús nos alcanzó para todos. Y si está en nosotros reconocerlo como Padre, eso nos da otra forma de ver a los demás, desde sus ojos. De hecho entre los síntomas sectarios y racistas de cualquier grupo que se ostente de serlo, está pensar en la exclusividad de Dios, que no se comparte con nadie, y por lo mismo los demás son o inferiores o enemigos, lo que termina en un odio religioso y racial. (que por cierto… nada ha cambiado)
La decisión de amar a los “enemigos” o perseguidores, se toma por haber elegido a Dios como Nuestro Padre, es fruto de que seamos sus hijos y sus hijas, pues Él es Amor, Amor que no rebaja frente a nada y que descubre la dignidad de cada persona.
La perfección que se nos pide aquí, no es la de igualar a nadie, (mucho menos al Padre). Cuando algo es perfecto es porque es lo que debe ser, cuando funciona como debe funcionar, como lo hace El Padre siendo El Padre. Si estamos claros de ser sus hijos, nos será también claro ver a los demás como hermanos, con nuestros límites del caso, pero dejando que Dios nos vaya haciendo más a Su Imagen y Semejanza, a su perfección.
Hoy pedimos al Espíritu Santo que nos ayude en nuestro día a día a llegar a la perfección del Padre, a la que Jesús nos invita para ser libres completamente. Que cada día más se vean los frutos en nuestra vida por ser hijos e hijas de Dios.
Cuando mis fuerzas empiecen a disminuir, entonces la Santa Comunión me sostendrá y fortalecerá. De verdad, temo el día en que no reciba la Santa Comunión. Mi alma recibe una fuerza admirable de la Santa Comunión.
¡Feliz Martes 16 de Junio!
“En el tumulto de las pasiones y de las vicisitudes adversas nos sostenga la grata esperanza de su inagotable misericordia. Corramos con confianza al tribunal de la penitencia, donde Él con ansiosa solicitud de padre nos espera en todo momento…”
¡Feliz Domingo 14 de Junio!
“Doy mi aprobación a que te ocupes en ganar almas para Jesús, enseñándoles el modo de agradarle. Haz también la santísima comunión con el Santo Padre.”
Jesús me contestó: “Quiero que seas como un oficial entrenado en la lucha que, entre el estruendo de las balas, sabe dar órdenes a los demás. Igualmente tú, hija Mía, entre las más grandes dificultades, has de saber dominarte y que nada te aleje de Mi, ni siquiera tus caídas.”