Desde ese el baby shower de mi prima donde estuvieron regalando mimosas por toda la fiesta no he dejado de pensar en tomar una mimosa, solo quiero una mimosa en mis manos ahora
Querido Chespirito: eres un infiel, insensible, egoísta, odioso y te detesto por eso. Pero te detesto aún más porque a pesar de eso, me hiciste llorar con este final recordándome cuanto amo tu trabajo y el putisimo Chavo del 8. Gracias, maldito genio infiel.