Dios, tú sabes lo que vivo, lo que me preocupa, lo que siento, lo que pienso, lo que me falta y lo que deseo. Tú sabes cuándo lloro, cuándo río, cuándo estoy en soledad. Cuídame, protégeme, anímame a seguir adelante y acompáñame siempre. Amén.
Tu cuerpo también reacciona a las personas correctas. Tu estómago sana, vuelves a dormir, tu piel brilla, regresa tu energía, caminas confiado y sonríes sin razón.