Ultimamente, mi mayor deseo es que los planes de Dios coincidan con los míos, pero si no es así, que prepare mi mente y mi corazón para aceptar con fe todo aquello que tenga preparado para mi vida.
Cada día tengo más claro que el mejor estado de ánimo no es la felicidad, si no la tranquilidad. Ser feliz es bonito, pero estar en paz y en tranquilidad es otro nivel.