a mi mamá le ofrecieron guita como para dos kilos de helado si me dejaba en el hospital para que me exhiban en un frasco (yo ya había nacido) pero ella me llevó a casa, siempre me lo contaba como extrañando ese helado
Madre, me pariste en medio del dolor,
Y en medio del dolor vive tu hijo.
Su tristeza está peinada, acicalada,
su felicidad bien vestida.
La precipitación promedio anual no lo toca
y los grados de temperatura pasan junto a él
como una sombra llorosa.