Lo más amable que hace la literatura es recordarte que tus pequeños sentimientos peculiares siempre han existido. Alguien, en algún siglo, se sintió igualmente confundido por el amor, aburrido por la sociedad, cansado de actuar y hambriento de significado.
Estoy entre aprovechar la tarde de sol y salir a pasear o desaprovechar la tarde de sol y tirarme a dormir una siesta. Me voy tapando mientras me decido...
Caímos a un asado a las 2 de la tarde y nos fuimos 1 de la mañana. Asado, postre, café, picada, restos de asado, y postre. En ningún otro país del mundo encontras este nivel de sobremesa. Que los europeos se queden con sus reglas de no prender el lavarropa a las 10 de la noche.