@garciabanchs@luisfemuziotti@ERRNdeVENEZUELA Estas viendo solo una cara de la moneda. Lo más importante de Pérez Alfonzo para Venezuela no fue haber creado la OPEP, sino haber diagnosticado y alertado lo que le harían los gigantescos recursos del petróleo al país dada la gran corrupción y despilfarro…
@garciabanchs@luisfemuziotti@ERRNdeVENEZUELA Ojalá hubiésemos tenido muchos Adriani, Uslar Pietri y Pérez Alfonzo… Cuando a Pérez Alfonzo le ofrecieron la presidencia de Venezuela en dos oportunidades la rechazó con el argumento de que los militares, ni la dirigencia, lo aguantaría ni una semana…
@garciabanchs Que barbaridad cuanta ignorancia. Si la dirigencia política y en general la sociedad venezolana le hubiese hecho caso a las recomendaciones de Pérez Alfonzo estaríamos mucho más cerca de Noruega que de Cuba…
Hoy, 30 de marzo, es Sábado Santo, el día de la espera. El cuerpo inerte de Jesús ha sido colocado en el sepulcro y, no muy lejos de allí, María permanece en oración, acompañando a la Iglesia.
En ese momento, cuando Dios se ha retirado del mundo y todo es desolación, María sigue confiando en las promesas de su Hijo y conserva la esperanza en el interior. Si todos le han dado la espalda al Hijo o son presa del temor, Ella no. María seguirá de pie, esperando en Él.
La Virgen ha sido toda su vida “Madre de la espera paciente", y hoy no será la excepción. No hay duda de que su dolor es “inmenso como el mar”, como canta un antiguo poema, pero tampoco hay espacio para dudar sobre su fe: la Virgen mantuvo viva la llama de la confianza en medio de la tempestad.
“Jesús fracasó, volvamos a nuestras tareas ordinarias”, pensarían los discípulos que iban camino de Emaús. Y es que en el grupo más cercano a Jesús -a excepción de María, Juan y algunas mujeres- era presa del pánico y se hallaban escondidos.
Aún más: incluso entre aquellas mujeres que estuvieron al pie de la Cruz acompañando a la Madre se daba por muerto al Maestro; y muerto quería decir final. Como se sabe, ellas acudieron a embalsamar el cuerpo del Señor, algo que sólo era concebible si está la convicción de que todo ha terminado -u olvidaron la promesa de la resurrección de Cristo, o, lo que sería peor, recordándola, no le dieron el debido crédito-.
¡Qué contraste con la Virgen!, la única mujer que no se dejó abatir por el desaliento, que no dudo. ¡Bendita sea la Madre de Dios! ¡Ella se mantuvo firme!
Eso lo cambia todo. Hoy es “el día del ocultamiento de Dios'', cierto, pero al mismo tiempo es la “hora de María”, la hora de la fe.
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1. Llevo todos los días en el corazón, con dolor, el sufrimiento de las poblaciones en Palestina e Israel, debido a las hostilidades en curso, de consecuencias tremendas para los pequeños y los indefensos. ¡Basta, por favor! ¡Deténganse!