La detención de Javier Oropeza es un grave retroceso para la transición en Venezuela.
Que un opositor regrese al país después de más de dos años en el exilio y termine detenido apenas 48 horas después demuestra que el aparato de persecución sigue vivo.
No puede haber una transición real con las mismas estructuras que durante años persiguieron, encarcelaron y silenciaron a los venezolanos.
El SEBIN y todo el aparato represivo tienen que ser desmantelados. Venezuela necesita libertad, no miedo.
Bien por Guanipa y todos los que están allí exigiendo la libertad inmediata de Javier Oropeza.
A esta tiranía hay que ponerle fin. Cada día queda más claro que no hay solución posible mientras siga en el poder.