He aprendido cada día a ser más agradecida con Dios, la vida es un regalo, despertar cada día es un milagro diario. Aprendí que no tengo control sobre todo y ni siquiera necesito hacerlo. La vida no tiene que ser exactamente como yo quiero, sino como Dios la planifica, y siempre será mejor.
Ahora te encuentras allá arriba, observando de lejos todo lo que hago.
Te extraño igual o más que el día que supe que ya no estabas, y así será por el resto de mi vida. Espérame ahí, en dónde ya no sientes dolor, y te prometo que al llegar, serás al primero que ire a abrazar
Normalicemos NO perdonar, ni sentir empatía, ni pena por aquellas personas que no pensaron en nosotros mientras hacían cosas que sabían que nos iban a doler.
Yo también tengo un pasado triste y no lo uso como excusa para ser una persona de mierda.