» prueba que llevaría a cabo dicho profesor. Y combatir... le preocupaba.
—Si puedo preguntar, ¿en base a qué eligen los profesores a los alumnos? ¿pesan más habilidades específicas demostradas durante su prueba concreta o es un cómputo global?
—Bueno, todos los profesores de Atlus son gente con recorrido e influencia, ¿no? Me gustaría saber sus cualidades y qué puedo aprender de cada uno.
Y lo que era más importante aún, asumiendo que sus cualidades estaban ligadas a sus asignaturas, podría teorizar sobre la »
¡No va a hacer eso! Si fuese a quitarle la moneda sin su permiso ya lo habría hecho.
—Antes de pensar en qué comprar, hay que conseguir el dinero, Maxie.
» le estaba haciendo un examen—. Diría que... aprendo rápido, y soy bueno adaptándome a cualquier situación. ¿Y usted, profesor? ¿qué es lo que mejor sabe hacer?
—Eso depende de vosotros, ¿no? Aunque pasemos todas las pruebas, si no somos elegidos por un profesor volveremos a casa.
En su caso concreto casa no era ningún sitio, por eso tenía tanta confianza.
—¿Lo que mejor hago? —se llevó la diestra al mentón, sentía que el profesor »
Ah, mírale qué cariñoso. Aprovechó que comenzaba a olerle para acariciar su cabeza. No le hacía especial ascos a las babas.
—Anda, así que me engañaste. —comentó, sin dar explicaciones hasta segundos después—. Este es tu primer amigo, yo soy el segundo.
—Lo agradezco profesor.
Colocó la diestra a través del pecho y agachó suavemente la cabeza, en señal de agradecimiento.
—¿Las pruebas? Pues... confío en poder superarlas todas, si le sirve de respuesta. En cuanto a la preparación específica es complicado, al final no sabemos »
No tardó en acercarse a Kaia, lo cual hizo imposible no fijarse en el perro.
—Anda. —apoyó una rodilla en el suelo, y le tendió la mano al animal—. ¿Y este amiguito de aquí quién es?
MENOS MAL. Se ha sacudido la ropa al por fin volver al suelo.
—¿Eh? No tengo dinero realmente, no es como si la academia nos diese nada extra. —además de comida e instalaciones se refiere, y por él perfecto—. ¿Tú qué vienes a comprar?
—Podemos ir a dónde quieras... pero déjame ir caminando.
Desde su ilustre asiento, aprovechó para mandar un saludito a Elissa y Naeria.
—Además, ¿qué pretendes comprar aquí?
—No hay problema. Cal también es una opción si le resulta más cómodo.
Qué remedio.
—Entendido, profesor Imeris. —él sí sabía su nombre. Primero, porque era un profesor. Segundo, porque se lo dijo al marcharse en la enfermería—. El tema es que realmente no necesito nada en »