@FeliFerMacias@qromunicipio Necesitamos un programa masivo de arborización en Querétaro para reducir las temperaturas urbanas, mejorar la calidad del aire, infiltrar agua al subsuelo, disminuir escurrimientos e inundaciones y elevar la calidad de vida de los ciudadanos
@BeataWojna Fácil, en la inauguración del Mundial de 1986 abuchearon al entonces Miguel de la Madrid y, si se presenta ahora la presidenta, seguro tendrá abucheos y rechifla, cosa que no quiere el actual régimen...
¿Es más sustentable cerrar las refinerías y depender de combustibles importados, o producir combustibles algo más limpios localmente mientras se desarrolla la transición energética?
Las plantas de coquización retardada e hidrosulfuradora de diésel buscan mejorar la eficiencia de la capacidad instalada de Pemex con la producción de gasolinas con menos azufre para impulsar el desarrollo nacional #ColecciónICA
El astro argentino Leo Messi, ganador de ocho Balones de Oro y considerado uno de los mejores futbolistas de la historia, recibe el trofeo antes de encarar su último Mundial
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Es difícil negar que es una de las parlamentarias con mejor formación histórica y mayor capacidad argumentativa de la política española actual. En México no hay político que le llegue a sus talones. Fuera de la política quizas @denissedresser a quien ya no escuchamos tan seguido.
La gente recuerda la rivalidad como muy equilibrada (y lo fue en percepción y premios), pero en los enfrentamientos directos Messi terminó con ventaja tanto en partidos ganados como en contribuciones ofensivas (goles + asistencias). Messi es el mejor.
Hoy hace exactamente 17 años, vivimos un episodio que marcó para siempre la historia del fútbol. Hoy hace exactamente 17 años, el FC Barcelona de Lionel Messi fue campeón de la Champions League venciendo en la final al Manchester United de Cristiano Ronaldo. Sí, hoy se cumplen exactamente 17 años de la única final que el amo y señor de la Champions League perdió en toda su carrera. ¿Qué sucedió esa noche? La explicación es muy sencilla: se enfrentó al AMO Y SEÑOR DEL FÚTBOL MUNDIAL.
Hoy hace 7 años desapareció el INEE.
Su acervo editorial, no.
Hoy lo ponemos a disposición de quien lo necesite: 17 años de investigación, evaluación y política educativa mexicana en más de 400 publicaciones.
Libres. Accesibles. Permanentes.
Las instituciones se pueden extinguir por decreto. El conocimiento, no.
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#EducaciónMéxico
@AliciaMimundo Te puede interesar pues el Huey Tzompantli fue tema de conversación está semana entre Isabel Diaz Ayuso y la presidenta de México https://t.co/jYk4GoJp1A
Principio de Peter
En las oficinas impersonales de la educación norteamericana de los años 70, un educador canadiense llamado Laurence J. Peter observaba con ironía clínica cómo las jerarquías devoraban talento. Vio ascensos sistemáticos: el maestro excelente se convertía en director mediocre, el director competente en burócrata torpe, el burócrata en funcionario desastroso. De esa observación surgió el Principio de Peter, publicado en 1969: «en una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia». La promoción se basa en el éxito previo, no en la aptitud para el nuevo puesto. El resultado es que las organizaciones terminan llenas de personas que ya no dominan lo que hacen, pero que ya no pueden ser bajadas de categoría sin romper el sistema.
La incompetencia no es un accidente; es el destino natural de toda estructura jerárquica que premia lealtad y resultados pasados en lugar de competencia actual. Peter lo ilustró con ejemplos mordaces: el ingeniero brillante que diseña puentes perfectos pero como gerente de proyecto genera caos presupuestario; el cirujano hábil que termina administrando un hospital y lo lleva a la ruina financiera. El principio no predice que todos sean ineptos, sino que cada uno alcanzará, tarde o temprano, el escalón donde su contribución neta sea nula o muy negativa.
Este mecanismo, aparentemente neutro, se vuelve letal cuando se aplica a los experimentos colectivistas. Las burocracias socialistas e infladas de izquierda son fábricas de Peter a escala industrial. Los «cuadros del Partido» no ascienden por mérito técnico, sino por lealtad ideológica, por repetir consignas con fervor y por no cuestionar jamás la línea oficial. El Gosplan soviético estaba repleto de estos zombis competenciales: economistas que jamás habían gestionado ni un puesto de viandas y vegetales dirigiendo la planificación de toda una nación. Los ministerios venezolanos bajo Chávez y Maduro repitieron la misma tragicomedia: militantes del PSUV colocados en cargos petroleros, agrícolas y sanitarios sin la menor idea de cómo extraer, sembrar o vacunar. El resultado fue previsible. Colapso de producción, hambre planificada y excusas eternas sobre algún «sabotaje imperialista».
En Occidente, las administraciones «progresistas» también han perfeccionado la variante DEI del Principio de Peter. Se promueve a oficiales de diversidad, equidad e inclusión no por capacidad gerencial, sino por su fervor en la causa identitaria. Universidades que antes producían conocimiento ahora producen informes sobre «microagresiones». Ejércitos que antes ganaban guerras ahora pierden ante la obesidad y el adoctrinamiento. Empresas que antes innovaban ahora dedican recursos a talleres de privilegio blanco. La incompetencia se acumula porque no existe mecanismo corrector: ni quiebra de mercado, ni despido fácil, ni competencia real.
Mientras tanto, el capitalismo de mercado actúa como un implacable podador de Peters. El empresario incompetente quiebra rápido; el directivo torpe es reemplazado o la empresa pierde sus cuotas. La propiedad privada y la competencia crean un feedbackbrutal pero eficiente: o produces valor o desapareces. No hay gulag para sostener al inepto; hay bancarrota que libera recursos para quien sí sabe.
Los ingenieros sociales de izquierda, eternos soñadores de paraísos planificados, responden al desastre que ellos mismos generan exigiendo más jerarquía, másEstado, más cargos para sus fieles. Cuando la máquina se atasca de incompetentes, la solución nunca es reducir el tamaño del monstruo; es inyectarle más militantes y más presupuesto. El ciclo es inexorable. Lealtad por encima de competencia, fracaso por encima de corrección, excusas por encima de realidad. Y al final, como siempre, la factura la pagan los de abajo, mientras los Peter rojos siguen ascendiendo, con sonrisas beatíficas, hacia su próximo nivel de catástrofe.