— ¿Señora?
Le miró indignada para después soltarle un bofetón.
— Los niños de hoy carecéis de modales. Por menos que eso antes te mandaban a la hoguera. Vuelve a llamarme "señora" y mínimo te convierto en una serpiente.
« le saludó con una enorme sonrisa, a pesar de la situación.
— ¡Angela! ¡Qué suerte que estás aquí! —Exclamó el esqueleto—. Tenemos que pedirte que hagas un trabajo —la aludida frunció el ceño. Ahora todo le gustaba menos—. Verás, nos surgió un pequeñísimo »