Me comenzó a hablar ayer y hoy me puso: “como amaneciste, mi amor?”
Le respondí “bien mi vida, y vos?”
Entre bandidos nos reconocemos. Comenzó el juego, que gane el mejor.
Si hoy al despertar alguien me hubiese dicho que iba a terminar el día con un festivo más en honor a la Virgen y con todo el continente insultando a James por negarle el saludo a una pelaita, habría llamado al 123 para que se lo llevaran por loco.