Somos un grupo de 6 amigos que desde que empezó la cuarentena ponemos 1000 pesos cada uno por semana para un pozo común o premio.
El ultimo virgen de covid se lleva todo.
Enero 2022: hay 2 finalistas. Uno de ellos se está por llevar un fangote de guita.
Pocas cinematografías han registrado el under y el rock como la argentina, así que armé esta guía de críticas de documentales sobre los '80 y los '90: Paladium, Stud Free Pub, El Parakultural, Cemento, Los Redondos, etc
Muchos están liberados en YouTube👌
https://t.co/U7s9BZdlkP
No dejen de ver este documental sobre Los Redondos que es una belleza total. El detrás de escena de la banda, algunas de sus canciones y abundante material de archivo para comprender lo que fue este fenómeno 100% argentino.
https://t.co/m7qRTWCcqN
Qué decir.
Conocí al Indio en 1984. Fui a hacerle una entrevista a Los Redondos (también estaban Skay y la Negra Poli) para El Porteño. Enrique Symns me había hecho el contacto. Era un sábado a eso de las 7 de la tarde. Llegué y la negra Poli me preguntó si prefería fernet puro o cerveza con vodka, los únicos alcoholes que tenían en el departamento.
Así comenzó una amistad que duró unos 6 años (se distanció cuando pasaron a los estadios y la fama absoluta y yo ya no pude seguirles el paso por esa locura; aunque lo vi al Indio a comienzos de este siglo en el Centro porteño, de casualidad -iba muy camuflado pero lo reconocí, lo llamé y nos fuimos a tomar un café- y también vi a Poli y Skay varias veces en Palermo y ellos están igual que en mi recuerdo de hace 40 años).
Esa entrevista (que apareció en el número de diciembre de 1984 en El Porteño) terminó antes de una hora, pero nos quedamos charlando hasta las 8 o 9 de la mañana del domingo. Desde entonces y por varios años nos vimos con mucha frecuencia. Me subí a la camioneta con la que íbamos a los recitales de los amigos (por ejemplo, a ver al pelado Luca en algún show de Sumo).
En 1987 y 1988 llevé a Symns a Fin de Siglo y el Indio venía seguido a la redacción (Vera Land lo entrevistó ahí alguna vez, también escribió una columna, le gustaba lo que hacía El Monstro Punk en la revista).
Los Redonditos de Ricota fueron desde el comienzo una familia "mafiosa" (en el sentido cariñoso, sí, cariñoso del término). Uno entraba ahí y ya era parte de una cofradía, era un mundo que te integraba y te abrazaba y te enloquecía y te enriquecía.
Fueron 6 años vertiginosos de mi vida. Recién pude comprender algo de lo que había pasado ahí cuando me bajé de la furgoneta y miré desde afuera: a pesar de la lucidez descarnada había esperanza. Fue hermoso (mientras duró).
El Indio hablaba como escribía. No es que cada frase fuera como las letras de sus canciones, pero sí que esas frases cotidianas tenían el fraseo, el ritmo de sus poemas. Los neologismos en los que ensamblaba partes del inglés con el castellano estaban en su habla cotidiana, en cada ocurrencia.
El Indio era cariñoso y sonreía. El Indio que yo conocí era esencialmente un hombre bueno, muy dado a sus amigos.
El Indio era un hijo de la educación pública, de las instituciones del siglo XX (su padre había sido jefe de correos en La Plata). Criado en una casa de clase media con los libros que tenían la clase media a mitad del siglo XX y con los sueños de un joven rebelde de los 60: los beatnik (ante todo Kerouac y Burroughs, pero en poesía Ginsberg) y Rimbaud, el eterno joven de la poesía infinita.
Vamos a brillar Indio.
Al menos entre mis lágrimas te veo brillando. Sonriendo feliz de haber transitado el arduo camino a la nada.
Esta foto me encanta. 1993. Diego llega al aeropuerto de Rosario para jugar en Newells.
Miren toda la paleta de colores que predomina en la foto: el marrón de los asientos, el micro, la ropa de los demás. Y mirenlo a él. Celeste brillante.
Iluminado. Como si el sol lo buscara.
@simonfacio1@aarontsuarez La maldad es el tema.
Agarrarsela con la cocaína es de ignorante y corre
el foco sobre lo mierda que es la gente de este gobierno
Muchos no se imaginan lo trascendente de esto. Caetano y María Bethania hicieron parte de Tropicalia, un movimiento cultural que pretendía guardar lo más puro del sonido brasileño en los peores años de las dictaduras en ese país.
"Cagadón"
Porque en plena función de la filarmónica en Finlandia el director golpeó el violín de la solista y cayó al piso. El instrumento era un "Guadagnini" valuado en 1.300.000 dólares.