Hoy, junto al mar, la Palabra se vuelve concreta: aquí llegan tantas vidas heridas, despojadas de casi todo, pero nunca de su dignidad. Aquí el Evangelio nos arranca del lugar cómodo del espectador y nos sitúa ante el hermano que llega. Nos pregunta si hemos sabido reconocer a Cristo en quienes desembarcan marcados por el miedo, el hambre y la violencia, después del desierto, de la noche y del mar.
El Papa ha repetido en Arguineguín lo mismo que siempre ha dicho sobre la inmigración.
Lo de la acogida es lo que siempre se resalta, pero me permito resaltar la otra parte que complementa al discurso y que, por lo que sea, nunca se pone de relieve:
"Cada barca que llega trae consigo una pregunta: ¿Qué mundo hemos construido si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida? (...)
La dignidad humana exige (...) cooperación real contra los traficantes y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en la propia tierra. Si bien existe un derecho a buscar refugio cuando la vida es amenazada, también existe el derecho a no tener que migrar, el derecho a permanecer en la propia casa sin hambre, sin guerras, sin persecución, sin violencia, sin que la tierra se vuelva inhabitable, sin que la corrupción robe el pan de los pobres sin que las armas destruyan el futuro de los niños. No podemos acostumbrarnos a contar muertos, la dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera."
La dignidad humana exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra. Si bien existe un derecho a buscar refugio cuando la vida es amenazada, también existe el derecho a no tener que migrar: el derecho a permanecer en la propia casa sin hambre, sin guerra, sin persecución, sin violencia, sin que la tierra se vuelva inhabitable, sin que la corrupción robe el pan de los pobres, sin que las armas destruyan el futuro de los niños. No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera.
👉 El Papa señala el riesgo de «espiritualizar el dolor» o reducirlo superficialmente a la «voluntad de Dios»
✍ María Rabell García
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Pidamos a María, Reina de la paz, que nos enseñe a renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias; y que aprendamos a custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas, de modo que el odio ceda el paso a la esperanza y la paz. #ViajeApostólico
📺 TV en DIRECTO | El Papa, en la cárcel de Can Brians: "No existe ninguna situación que haga a Dios apartar de nosotros su mirada [...]. Recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona" https://t.co/ktaspmcC7x
Hoy reconstruir significa reconocer que en la pluralidad de voces y visiones existe sin embargo la posibilidad luminosa de edificar juntos transformando la diversidad en un recurso
Os invito a ser hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida, para entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza. #ViajeApostólico https://t.co/3ezTgOylCO
Salgo del Movistar Arena tremendamente orgullosa de pertenecer a la Iglesia católica, porque solo ella podría congregar a gente tan diversa. Y del Santo Padre, porque solo él podría hablarle a personas tan dispares con tanta radicalidad.
Nada como fijarse en el rostro del #Papa para descubrir su asombro ante las 15.000 personas del mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte que le reciben con aplausos en el Movistar Arena.
#ElPapaenMadrid
La misión que os confío es precisamente ésta: que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables. Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día. Personas que desean una vida honesta y recta, porque gustosamente hacen a los demás lo que querrían que los demás hicieran con ellas. Sed humanos como lo es Cristo, el hombre perfecto, el Resucitado que comparte con nosotros la historia en todo tiempo. Cultivando este compromiso, mirad a los Apóstoles, a los primeros cristianos, habitantes de un mundo pagano. Siguiendo su ejemplo, sed misioneros del Evangelio ante las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo, sabiendo bien que nuestra fe es un estilo de vida que se cumple en la caridad. Ésta, queridos jóvenes, es la virtud que cambia la historia más que ninguna otra. Muchas gracias.
Interés general es tener políticos honrados, que funcionen las instituciones democráticas, poder convivir los distintos, y que los medios de comunicación no sean la voz de su amo.
En la era de la #InteligenciaArtificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor. #MagnificaHumanitas
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