A mí me encanta invitar. Ojalá tuviera más plata para poder pagar siempre y decir: "Pidan lo que quieran". Me hace feliz compartir la mesa con la gente que quiero.
Como le explico a mi sistema nervioso que estoy volviendo a sentir algo bonito y honesto por alguien después de mucho tiempo y que no me está persiguiendo un león.