constante que resulta abrumador. No quiero caer otra vez y vivir dependiendo de una esperanza impropia, solo debo enfriar la cabeza y dejar de desbordar emociones contradictorias.
Y como hacerlo si los recuerdos regresan a mi como ráfagas de viento.
Sinceramente estoy mejor solo, mientras siga entendiendome y dejando de esquematizar el mundo para comprenderlo mejor. Y mientras tenga la cabeza ocupada. Sé que estaré bien.
Por un largo tiempo crei que era una especie de castigo por mi pasado, sin embargo, tal vez lo que extrañaba era la sensación creer que alguien me complementará y llenara el vacío y la monotonía que consume mis días, tan lento y efímero que pasa desapercibido pero a la vez tan-