la verdad seguramente fuese que les daban miedo las vaginas, q temían no ser capaces d entender una tan bonita y rosa como la mía y que se avergonzaban de sus carencias sensuales y afectivas, les daban miedo sus pollas, tenían miedo de sí mismos.
la verdad seguramente fuese que les daban miedo las vaginas, q temían no ser capaces d entender una tan bonita y rosa como la mía y que se avergonzaban de sus carencias sensuales y afectivas, les daban miedo sus pollas, tenían miedo de sí mismos.