Imagina que ese desplante se lo hubiera hecho James a un hijo pequeño tuyo.
¿Qué pensarías?
¿Te daría risa?
¿Lo justificarías?
¿O dirías, con toda razón, que fue una actitud de un bobo gago crecido, arrogante setenta hijueputa?
Nunca lo olviden: lo cortés no quita lo valiente.
La grandeza también se demuestra en cómo se trata a los niños.
“Ingrato es quien niega el beneficio recibido, ingrato es quien lo disimula, más ingrato es quien no lo devuelve; y mucho más ingrato quien se olvida de él”