La oposición puede tener defectos, errores y limitaciones. Pero sin liderazgo político, sin organización y sin dirección, ningún país logra recuperar la libertad
✍️ Elías Pino Iturrieta
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La verdadera autoridad no se demuestra controlándolo todo, sino formando personas que puedan continuar la tarea sin depender del jefe
✍️ Ramón Piñango
https://t.co/a1RiczKxEK
REPORTAJE | Sindicatos piden salida de rectores del CNE y un cronograma para comicios en Venezuela.
«Queremos que el CNE se pronuncie con un cronograma electoral y si no cumple con sus funciones, entonces vamos a exigir la renuncia de los rectores» https://t.co/35NtwdEKyY
La fundación Tierra Viva está recaudando ayudas para equipar a mujeres y hombres emprendedores que sostienen pueblos de las costas de Carabono y Falcón (kits de pesca, herramientas, formación). Todo cuenta !. Más info aquí: https://t.co/qjy63gCO92
@TierraVivaVzla@AlejandroLuy
No voy a dejar de insistir en el lenguaje correcto. El español tiene reglas muy precisas. Hay errores muy comunes que proliferan en las RRSS; incluso, muchos profesionales los cometen. Uno de ellos se refiere a la G y la J. ¿Las confundes al escribir verbos? Aquí te explico la regla clave:
Se usa J si el infinitivo NO tiene ni G ni J (traer, trajo, decir, dije). Se usa G en la mayoría de verbos terminados en -ger y -gir (proteger, dirigir). Tenemos con J, tejer, crujir. Por cierto, si no lo sabían ¡la J es la letra más joven del abecedario! No existía en el latín clásico; nació como una variante de la "I" y entró tarde al español para diferenciar el sonido. ¡La justicia tardó en tener su propia letra!
Se han venido abriendo cajas de Pandora en España y USA que permiten dimensionar la magnitud de la lucha que hemos tenido que enfrentar estas largas tres décadas, no solo a lo interno sino en lo internacional. Pensemos antes de criticar a quienes han luchado todos estos años.
La investigación, del caso de Geraldin, tiene más de 15.000 páginas de evidencia. El informe de la Misión Internacional de Determinación de los Hechos de la ONU lo menciona expresamente. ¡Por favor! No hay impunidad que resista tanto peso.
Los responsables de la violencia del régimen no pueden seguir refugiándose en terceros países. Durante demasiado tiempo, gobiernos de todo el mundo miraron hacia otro lado, presos de cálculos ideológicos, mientras los venezolanos éramos víctimas. Esa omisión nos ha costado vidas. Cada caso que avanza en los tribunales internacionales es una oportunidad de saldarlo, pero no es un favor a Venezuela, es el cumplimiento de ruta de la justicia.
𝐋𝐚 𝐨𝐩𝐞𝐫𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐦á𝐬 𝐜𝐚𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐫𝐞𝐜𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐕𝐞𝐧𝐞𝐳𝐮𝐞𝐥𝐚 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐚𝐫 𝐥𝐨 ú𝐧𝐢𝐜𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥𝐥𝐚 𝐭𝐞𝐧í𝐚: 𝐥𝐚 𝐫𝐚𝐳ó𝐧
Durante meses, una red financiada desde París, Mar-a-Lago y Wall Street trabajó para destruir la línea dura y marginar a quienes se negaban a negociar con Maduro. Fracasaron. Y el expediente que lo prueba acaba de salir a la luz.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
𝑯𝒂𝒃í𝒂 𝒖𝒏𝒂 𝒔𝒐𝒍𝒂 𝒎𝒂𝒏𝒆𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝒔𝒂𝒃𝒆𝒓 𝒒𝒖𝒊é𝒏 𝒕𝒆𝒏í𝒂 𝒓𝒂𝒛ó𝒏 𝒔𝒐𝒃𝒓𝒆 𝑽𝒆𝒏𝒆𝒛𝒖𝒆𝒍𝒂. 𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒓. 𝒀 𝒆𝒍 𝒗𝒆𝒓𝒆𝒅𝒊𝒄𝒕𝒐 𝒂𝒄𝒂𝒃𝒂 𝒅𝒆 𝒍𝒍𝒆𝒈𝒂𝒓, 𝒏𝒐 𝒆𝒏 𝒖𝒏 𝒅𝒊𝒔𝒄𝒖𝒓𝒔𝒐, 𝒏𝒐 𝒆𝒏 𝒖𝒏𝒂 𝒅𝒆𝒄𝒍𝒂𝒓𝒂𝒄𝒊ó𝒏 𝒅𝒊𝒑𝒍𝒐𝒎á𝒕𝒊𝒄𝒂, 𝒔𝒊𝒏𝒐 𝒆𝒏 𝒖𝒏 𝒆𝒙𝒑𝒆𝒅𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒃𝒃𝒚 𝒄𝒐𝒏 𝒎𝒐𝒏𝒕𝒐𝒔, 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆𝒔 𝒚 𝒕𝒓𝒂𝒏𝒔𝒇𝒆𝒓𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒔 𝒃𝒂𝒏𝒄𝒂𝒓𝒊𝒂𝒔.
El reportaje de Politico publicado hoy no es solo un escándalo político. Es algo mucho más significativo: es la prueba documental de que María Corina Machado tenía razón. No de forma aproximada. No en términos generales. En cada punto, en cada año, en cada momento en que la llamaron radical, intransigente, poco pragmática o inconveniente.
Lo que el reportaje revela, con nombres y cifras, es que detrás de cada voz que pedía “diálogo”, “negociación” o “realismo” frente a Maduro había una cadena de intereses económicos. Una firma de lobby en París, Forward Global, cobró $422,000 para montar una campaña mediática dentro de la Casa Blanca. Por cada post en redes sociales, pagaban $15,000 a influencers conservadores como Ryan Fournier y Juanita Broaddrick. Se compraron artículos de opinión en Fox News. Se contrató a Laura Loomer para atacar a Mauricio Claver-Carone. Y detrás de todo estaba Harry Sargeant III, empresario petrolero, miembro de Mar-a-Lago, socio de negocios de Delcy Rodríguez, cuya licencia de petróleo venezolano dependía de que la presión máxima contra Maduro desapareciera.
No eran idealistas con otra visión. Eran operadores con chequera. Y la persona que se interponía en su camino, la que llevaba años diciendo exactamente lo que el expediente prueba, era María Corina Machado. La pregunta que hay que hacer en público es esta: ¿cuántos de los que la atacaron estaban en esa cadena, directa o indirectamente?
La historia de esta vindicación empieza mucho antes del reportaje de Politico. Empieza cada vez que alguien la atacó por ser “demasiado dura.” Cada artículo que la describía como un obstáculo para la paz. Cada analista que le recomendaba “moderase.” Cada vez que la palabra “pragmatismo” se usaba como arma contra ella.
Hoy sabemos que ese pragmatismo tenía precio de mercado: $15,000 el post. $422,000 la campaña. Precios de catálogo para destruir la credibilidad de una mujer que no tenía nada detrás, solo convicción y veinte años de haber dicho lo mismo.
Ellos tenían una firma de lobby en París, $15,000 por post para influencers conservadores, jets privados a Caracas, artículos comprados en Fox News, acceso a Mar-a-Lago y relaciones directas con Delcy Rodríguez. Ella tenía once meses escondida en Venezuela, sin pasaporte, sin sueldo de nadie, sin lobby, sin firma, sin jet. Una medalla Nobel como único capital diplomático. Y la razón como único recurso. ¿Quién representa a Venezuela, el que cobra por defenderla, o la que pagó por ella con su libertad?
La operación estaba bien diseñada. El argumento central que Forward Global y sus clientes instalaron en medios conservadores era el de los “intereses energéticos de Estados Unidos”: si se aplicaba presión máxima a Venezuela, China ocuparía ese espacio. Era un argumento que sonaba estratégico, pragmático, casi patriótico. Y era, en esencia, el mismo argumento que el chavismo hubiera querido que circulara en Washington.
Funcionó durante meses. Grenell fue a Caracas. Se habló de acuerdos. Las sanciones parecían negociables. Y María Corina Machado seguía escondida en Venezuela, arriesgando su vida, insistiendo en que no había nada que negociar.
Rubio resistió. Claver-Carone resistió. Y cuando la red finalmente entendió que la línea dura no iba a ceder, uno de sus operadores escribió en un reporte interno: “esto se acabó.” Tenía razón, pero no en el sentido que esperaba.
𝑷𝒂𝒈𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒊𝒏𝒇𝒍𝒖𝒆𝒏𝒄𝒆𝒓𝒔. 𝑪𝒐𝒎𝒑𝒓𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒂𝒓𝒕í𝒄𝒖𝒍𝒐𝒔. 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒍𝒐𝒃𝒊𝒔𝒕𝒂𝒔. 𝑭𝒊𝒏𝒂𝒏𝒄𝒊𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒏𝒂𝒓𝒓𝒂𝒕𝒊𝒗𝒂𝒔. 𝒀 𝒇𝒓𝒂𝒄𝒂𝒔𝒂𝒓𝒐𝒏. 𝑳𝒂 𝒐𝒑𝒆𝒓𝒂𝒄𝒊ó𝒏 𝒎á𝒔 𝒄𝒂𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒓𝒆𝒄𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂 𝑽𝒆𝒏𝒆𝒛𝒖𝒆𝒍𝒂 𝒏𝒐 𝒑𝒖𝒅𝒐 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒓𝒂𝒓 𝒍𝒐 ú𝒏𝒊𝒄𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒍𝒍𝒂 𝒕𝒆𝒏í𝒂: 𝒍𝒂 𝒓𝒂𝒛ó𝒏.
El 3 de enero de 2026, fuerzas militares estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro en Caracas. Sargeant no tenía su licencia. Grenell había sido marginado. Forward Global había concluido su participación en la campaña. Laura Loomer seguía escribiendo en X, pero nadie le prestaba atención en la Casa Blanca. Y María Corina Machado, la que no tenía lobby, la que no tenía jet, fue recibida en almuerzo privado por Donald Trump en la Casa Blanca el 15 de enero. Doce días después de que el régimen que ella combatió durante veinte años perdiera a su líder.
Y para que no quedara duda de quién ganó esta batalla, el propio Donald Trump salió públicamente a desautorizar a Sargeant en Truth Social: “No tiene autoridad, de ninguna manera, forma o modo, para actuar en nombre de Estados Unidos.” El hombre que gastó millones para tener acceso al poder fue repudiado por ese mismo poder ante el mundo entero.
En marzo fue recibida por segunda vez, con Trump, Rubio y Susie Wiles, para presentar su hoja de ruta para la transición democrática venezolana. La citaron para una tercera reunión. Nadie la había contratado para estar ahí. Nadie le había pagado $15,000 por su posición. Entró por la puerta principal con su nombre y su Nobel, a la misma Casa Blanca que Sargeant intentó comprar por la puerta trasera con Grenell, y que Susie Wiles le cerró en la cara.
Hay quienes leen el Manifiesto de Panamá, la propuesta que MCM presentó el 28 de mayo desde Panamá, como una señal de debilidad. Como una concesión al chavismo residual. Se equivocan. El Manifiesto no es una negociación. Es una trampa elegante tendida con precisión quirúrgica: obliga al gobierno interino de Delcy Rodríguez a decir públicamente si acepta o rechaza elecciones libres con observación internacional, candidatos sin restricciones y autoridades electorales neutrales, exactamente lo que el régimen más teme. Si aceptan, Venezuela gana. Si se niegan, y se van a negar, el mundo entero sabrá exactamente quiénes son. MCM no está cediendo. Está poniendo por escrito la condena que el régimen va a firmar con su propio rechazo.
Ese movimiento, paciente, inteligente, sin concesiones reales, es exactamente el mismo que ha definido su carrera entera. No gritó. No negoció. No cedió. Esperó. Y documentó. Y esperó más.
Veinte años de eso. Veinte años de que le dijeran que estaba equivocada. Veinte años de operaciones millonarias para convencer a Washington de que ella era el problema. Y hoy, en junio de 2026, con Maduro preso en Nueva York, con Sargeant sin licencia, con Forward Global disuelto, con Grenell marginado, María Corina Machado está viva, libre, con el Nobel como su único pasaporte y una agenda en la Casa Blanca."
𝑬𝒍𝒍𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒏í𝒂𝒏 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒆𝒍 𝒅𝒊𝒏𝒆𝒓𝒐. 𝑬𝒍𝒍𝒂 𝒕𝒆𝒏í𝒂 𝒍𝒂 𝒓𝒂𝒛ó𝒏. 𝑮𝒂𝒏ó 𝒆𝒍𝒍𝒂.
Fuentes: Politico, The Intercept, Washington Post, Infobae, La Gran Aldea.
Evil rarely announces itself.
Hannah Arendt didn’t warn us that the greatest danger would come from monsters.
She warned us it would come from ordinary people who stop asking questions. People who trade conscience for slogans, curiosity for certainty, and morality for obedience.
The lesson of the Holocaust was never just about one man. It was about what happens when a society decides that thinking is optional.
Every generation believes it would have stood against evil.
History keeps asking the same question:
Would you have?
Or would you have simply gone along because everyone else did?
That’s why Arendt still matters. And that’s why this conversation matters. Because the opposite of evil isn’t outrage.
It’s the courage to think for yourself.
#6junio La situación de derechos humanos en #Venezuela en 90 segundos.
Marco constitucional y legal del derecho a la manifestación.
Ayuda a difundir para que otros se informen.
En colaboración con @LaTvCalle
¿Cómo rescatar el Sistema Eléctrico Nacional sin comprometer fondos fiscales? La respuesta no está en el futuro, sino en la vanguardia regulatoria de 1999.
Se analiza como la propuesta de reforma 2026 impide la inversión privada. https://t.co/AEDo3aciWT
He compartido con la Dra. Corina Yoris y Perkins Rocha.
Buen encuentro y mejor conversación. Gracias por todo lo que hacen y han hecho, queridos amigos.
🇻🇪 “CONSTRUYAMOS ESA RUTA” | El presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia (@EdmundoGU), afirmó este sábado que el país necesita recuperar la independencia de sus instituciones electorales para garantizar procesos democráticos auténticos.
En un mensaje dirigido a los venezolanos, sostuvo que “una democracia sin árbitro independiente es un sistema al servicio del poder” y recordó que el 28 de julio los ciudadanos lograron imponerse “incluso a un árbitro parcial”, lo que, aseguró, demuestra “la fuerza y la determinación del pueblo venezolano”.
González insistió en que las condiciones electorales deben cambiar y señaló que Venezuela “merece un poder electoral que respete los resultados, que publique las actas y que le rinda cuentas al pueblo”. El presidente electo calificó estos principios como una “condición innegociable para cualquier proceso electoral” y llamó a los venezolanos a trabajar unidos en la construcción de una ruta que permita alcanzar elecciones con verdaderas garantías democráticas: “Construyamos esa ruta”.