Llegas a este mundo en un hospital pagado por otros, gracias a médicos pagados por otros, estudias en un colegio pagado por otros, con profesores pagados por otros.
Y cuando eres adulto, dices que no quieres contribuir porque los impuestos son un robo.
Una rata es lo que eres.
Hace tiempo que conozco a un colombiano que lleva más diez años en España y que -tras conseguir la nacionalidad- piensa votar a VOX. Odia a Sánchez y a Petro y admira a Milei y a Abelardo de la Espriella. Sobrevive con trabajos ocasionales, casi siempre sin contrato, apenas puede pagar un alquiler y, dado que ya ha cumplido los 50 y ha cotizado muy poco tiempo, cobrará una pensión miserable. Es imposible hablar con él, pues solo suelta barbaridades.
Hay muchos trabajadores de ideas reaccionarias, pues asocian la derecha al patriotismo, la familia y Dios. La izquierda les parece un nido de traidores y afeminados y no soportan que las mujeres estén sobrepasando a los hombres en las profesiones más cualificadas. El fenómeno del trabajador mal pagado o en situación de desempleo que apoya a la derecha, pese a que le condena a la precariedad, es una de las razones de que el fascismo se propague por todo el mundo.
Me cuesta mucho mirar hacia el futuro y atisbar algo esperanzador.
Paseo por las calas de Dénia o Jávea, veo esos casoplones de millones de euros y se me revuelven las tripas.
Mi padre se dejó la vida en la obra, tragando polvo y moviendo uralitas. Se jubiló después de toda una vida trabajando y haciendo más horas que un reloj para poder traer dinero a casa, y tres años después murió de un cáncer galopante de pleura.
TRES AÑOS disfrutó de su jubilación.
Mi madre se pasó la vida limpiando casas de señoritos, agachando el lomo para que otros llegaran y se encontraran hasta el váter limpio. Algunos la trataban como si fuera su esclava.
¿Su recompensa?
Una pensión de 760 putos euros.
Y luego paseo por la costa y veo mansiones con piscina, jardines infinitos y vistas al mar de gente que, en muchos casos, nació con más patrimonio del que mis padres podrían haber ganado trabajando tres vidas.
Y todavía tenemos que escuchar que esto es «meritocracia».
Que el rico está arriba porque se lo ha currado.
Que el pobre está abajo porque no se esforzó lo suficiente.
MIS COJONES.
Mis padres se esforzaron.
Mis padres trabajaron.
Mis padres cumplieron todas las putas reglas.
Mi padre puso hasta su salud encima de la mesa.
Y el premio fue morirse tres años después de jubilarse, mientras mi madre sobrevive con 760 euros.
No es envidia.
Es rabia.
Rabia de ver a una clase trabajadora dejándose la salud y la vida para sostener un sistema en el que unos heredan patrimonio y otros heredan cuerpos destrozados.
Porque esa es la puta diferencia:
Unos heredan casas.
Otros, hipotecas.
Unos heredan patrimonio.
Otros, una pensión de miseria.
Unos heredan empresas, terrenos y cuentas corrientes.
Otros heredamos las manos destrozadas de nuestros padres y el recuerdo de todo lo que tuvieron que trabajar para que a nosotros no nos faltara un plato en la mesa.
Unos pueden pasarse la vida disfrutando de lo que otros acumularon antes de que ellos nacieran.
Y otros se pasan la vida trabajando con la esperanza de poder disfrutar cuando se jubilen.
Mi padre llegó a esa jubilación.
Le quedaron tres años.
TRES PUTOS AÑOS.
Así que no.
Cuando miro esos casoplones no siento envidia.
Pienso en mi padre.
Pienso en mi madre.
Pienso en millones de padres y madres que se han dejado la vida trabajando mientras otros empezaban la partida con la vida resuelta.
Y entonces entiendo algo:
Nos enseñaron a admirar la riqueza de los de arriba y a avergonzarnos de la pobreza de los de abajo.
Quizá ya va siendo hora de hacerlo al revés:
de dejar de preguntar al trabajador por qué tiene tan poco
y empezar a preguntarnos por qué algunos pueden tener tantísimo sin haber trabajado ni una mínima parte de lo que trabajaron nuestros padres.
A eso algunos lo llaman resentimiento.
Yo lo llamo memoria.
Lo llamo dignidad.
Y, sobre todo, lo llamo CONCIENCIA DE CLASE.
George Michael and Lisa Stansfield singing ''These Are the Days of Our Lives” at the Wembley stadium in tribute to Freddie Mercury will always remain incredibly perfect🤍 Such a magnificent duet they both sounded so good
George Michael's rehearsals for the Freddie Mercury tribute were beyond extraordinary and iconic on all levels as well as the entire tribute concert 🤍 Absolute greatness from beginning to end
*BRILLIANT*
The French made a short film about what could happen after all immigrants would follow the ‘_white, angry old man’s_’ advice to go back where they came from.*
No quiero ser dogmatico, pero me parece que el principal motivo de la debacle educativa no son las pantallas, sino la demolición de la CULTURA DEL ESFUERZO.
Todos quemaron el video en Wembley, pero la verdadera mística está acá. En este ensayo, #GeorgeMichael ya sabía que su pareja tenía VIH y cantaba con el alma rota. Miren a #DavidBowie al fondo; sabía que presenciaba historia pura. Aprendan lo que es una estrella. 🧵👇
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"Querido Alberto, si quieres ser presidente de este país, lo primero que te recomiendo es que reces a todas las santas y santos... a tu alcance para que Begoña Gómez no sea culpable [...] tras ser acusada de no sabemos qué, porque si eso pasara..."
Marc Giró ⬇️
La ultraderecha no tiene ideología. Solo tiene odio. Odio a los inmigrantes, a las feministas, a los musulmanes, a las personas LGTBI, a los intelectuales, a los ecologistas, a los animalistas. El odio ya no es un tabú, sino una bandera que se agita con orgullo y desvergüenza. Se han normalizado principios como el racismo, la exclusión, la incultura y la violencia.
La derecha liberal ya no existe. Ahora suscribe el discurso de la ultraderecha, sin advertir que los votantes preferirán votar a los ultras. Y la socialdemocracia, con su tibieza y su connivencia con el capitalismo, ya solo inspira desconfianza, pues no ha resuelto los problemas esenciales: vivienda, salarios, sanidad, educación. Nos encaminamos hacia un futuro muy negro.
El problema de la educación española no es que los alumnos no sepan matemáticas o comprensión lectora. Es algo más terrible: ha desaparecido el deseo de conocimiento, y el esfuerzo por adquirirlo. No es un problema de la educación. Es este mundo, es el triunfo de la ignorancia.
Llevo 35 años de profesora entre EGB, BUP, COU, ESO y Bachillerato actual.
La caída en el conocimiento viene desde que se quitó la EGB y se pasó de un bachillerato de cuatro años a uno de dos.
A partir de ahí cada decisión política ha sido otro clavo en el ataúd.
Cada nueva ley.
Cada reforma.
No se nos ha escuchado.
No se ha invertido.
Ahora que pasa el ataúd por en medio del pueblo, que no se hagan los sorprendidos.
Y la cosa se pone peor:
La IA.
La bajada continua de exigencia para el aprobado.
El aprendizaje basado exclusivamente en proyectos y no en conocimientos.
El nuevo profesorado.
Legiones de señoras mayores que vuelven a la vida al quedar viudas son la prueba de que los únicos que tenéis pánico a la soledad sois los hombres y de ahí ese empeño constante en tratar de convencernos de que vamos a ser muy desgraciadas si no os lavamos los calzoncillos.
Como profesor universitario que cada año recibe a alumnos que, visto lo visto, llegan con una mochila de carencias que da pena, soy testigo directo de lo que el informe PISA lleva años señalando. Pero el problema no empezó en la universidad ni en el instituto, ni siquiera en la escuela; empezó el día que dejamos a ciertas ideologías nefastas intentar “modernizar” la educación.
Intentaron vendernos (a mí no, ya conozco a esa chusma) que renovar la escuela era borrar lo antiguo. Y así, sin ruido, la mayoría dejó que destruyeran el futuro de sus hijos eliminando:
· El hábito de insistir,
· La costumbre de esforzarse,
· El respeto por la autoridad del que sabe,
· La paciencia de suspender, fracasar y recomenzar,
· La vergüenza de no haber estudiado lo suficiente.
No pido una escuela de pizarra y cartilla. Pido una que no avergüence al que exige, que no confunda innovar con ablandar, y que no convierta al profesor en animador ni al alumno en un pusilánime consumidor.
Voy a tirar de al sabiduría que me proporciona First Dates:
Las señoras mayores buscan un compañero para salir y divertirse, muchísimas no quieren volver a compartir vivienda.
Los señores mayores buscan a alguien que los cuide, muchísimos no saben vivir solos.
Quisimos modernizar la escuela clásica y, en el camino, se cometió un grave error: confundir modernizar con eliminar sus cimientos.
❌El esfuerzo. ❌El mérito. ❌La disciplina. ❌La perseverancia. ❌La responsabilidad.
Podemos cambiar las metodologías, las herramientas y los espacios.
Pero hay algo que no cambia:
✅Sin esfuerzo no hay aprendizaje. ✅Sin conocimiento no hay educación.