Hace décadas que muchos reporteros gráficos independientes cubren manifestaciones, como hoy Pablo Grillo. Cubren porque freelancean, o para alguna organización, o para ganar experiencia y hacerse un archivo.
Su trabajo fue importantísimo, por ejemplo, para probar el asesinato policial de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
Desmerecer su presencia,
su calidad profesional, es una canallada propia de quien desata a la Policía para que meta bala a costa de vidas inocentes.