A mis casi 30 años les voy a dar un consejo que nadie me pidió.
Hagan las cosas bien incluso si nadie los está viendo. No sé si es Dios, la vida o el destino pero les juro que siempre hay una recompensa cuando hacemos las cosas genuinamente bien y desde el corazón.
No es lo mismo hablar de ella que verla venir, siempre decía que sería una mamá tranqui en la adolescencia de mi hija pero no estoy soportando la verdad jajaja me niego y me cuesta aceptar los cambios en los gustos, porque en el fondo siempre será mi bebé