Juan debe respetar las normas sanitarias que los europeos hemos luchado 3 siglos para implementar. Y protegen sobre todo a la clase obrera, para que no sufra infecciones después de comprarle a Juan.
Lo de este tío se estudiará en los libros de historia. Ganó 5 Champions mientras jugaba al golf y cuando se aburrió del fútbol, se retiró. Eso solo está al alcance de un ser superior
Fede Valverde, Lucas Vázquez y Thiago Pitarch apoyando a la cantera del Real Madrid antes de jugar la final de la YOUTH LEAGUE.
🗣️ Lucas Vázquez terminó su mensaje diciendo: "QUEREMOS LA CHAMPIONS."
MI EQUIPO 🤣🤣👏�
You have heard the line: “Spain invented modern racism with the limpieza de sangre statutes.”
It is everywhere: op-eds, classrooms, TikToks, “Decolonial” discourse, and pop history books.
But almost nobody knows where this idea actually came from. The claim does not come from medieval archives.
The single most influential source is a 1995 book titled The Origins of the Inquisition by Benzion Netanyahu.
Netanyahu argued that Spain persecuted Jews racially, not religiously, turning medieval Spain into a proto-Nazi state centuries before race science even existed.
Historians overwhelmingly rejected it. “Limpieza de sangre” was not biological. Conversos held office and intermarried. Statutes varied widely. Medieval “race” is not the same as modern race.
Why did Anglo academia accept it? Because it was useful. Netanyahu’s thesis gave the Black Legend, the Anglo-Protestant propaganda tradition portraying Spain as uniquely cruel, an academic-looking justification it never had. U.S. universities embraced it. Culture-war politics weaponized it. “Decolonial” influencers repeated it uncritically.
Netanyahu reread medieval Spain through modern Zionist ideology. Jews were framed as a biological nation. Spain was framed as a proto-Holocaust. Persecution was framed as racial, not religious.
This interpretation projected nineteenth-century racial ideas onto the fifteenth century, an anachronism that Iberian Catholicism never accepted.
In Spain, Jewishness was understood as a religion. Baptism erased distinctions. Identity was spiritual, not biological.
Anglo academics found this narrative appealing because it shifted the origins of modern racism away from the Protestant North, where race science, eugenics, and segregationism actually emerged.
Netanyahu’s 1990s ideological thesis later spread into social media orthodoxy. “Spain invented racism.” “Limpieza de sangre equals racial purity.” “The Inquisition equals early Nazism.”
This is not history. It is a combination of ideological interpretation, academic convenience, and online simplification turned into a meme.
The next time someone repeats it, remember that they are not citing medieval Spain. They are citing Benzion Netanyahu’s interpretation.
¿GENOCIDIO CRISTIANO?
Documental YA PUBLICADO en mi canal. Recuerda verlo completo. Después te invito a dejar en comentarios tus conclusiones y puntos de vista.
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El capirote. 500 años antes del Ku Klux Klan.
Cada Semana Santa se repite la misma confusión en redes anglosajonas. Turistas que fotografían a los nazarenos españoles y los comparan con el Ku Klux Klan, sin saber que las cofradías penitenciales españolas con capuchones documentados existen desde el siglo XIV y el KKK fue fundado en 1865, con lo cual la vestimenta española precede al KKK en más de 500 años (y a lo propios EEUU en poco menos). La historiadora Alison Kinney demostró en Hood (2016) que el KKK original de la Reconstrucción ni siquiera tenía un uniforme estandarizado (sus miembros usaban caras pintadas de negro, cuernos de animal y sacos de harina) y que la icónica capucha blanca puntiaguda fue inventada para la película El nacimiento de una nación de D.W. Griffith en 1915 y producida en masa solo desde 1921 cuando E.Y. Clarke abrió una fábrica en Atlanta, con lo cual el Klan se apropió de una prenda católica que llevaba siglos en uso, siendo además una organización explícitamente anticatólica.
El capirote tiene su antecedente en la coroza que las Cortes de Valladolid mencionan ya en 1351 y que la Inquisición adoptó como prenda infamante junto al sambenito para señalar a los condenados en los autos de fe, un saco bendito pintado con los crímenes del reo y un cucurucho sobre la cabeza. Las cofradías medievales de flagelantes lo transformaron en lo contrario, ya que el capuchón que había servido para humillar públicamente al reo pasó a garantizar el anonimato del penitente, respondiendo al mandato de Mateo 6,16-18 donde Cristo ordena que la penitencia se haga en secreto, y bajo el antifaz un noble y un jornalero resultaban indistinguibles. En el siglo XVII la Hermandad de la Hiniesta de Sevilla combinó el cucurucho cónico con el antifaz creando la forma definitiva del capirote moderno.
Las primeras cofradías penitenciales propiamente dichas surgieron en la segunda mitad del siglo XV, impulsadas por predicadores como San Vicente Ferrer, el dominico valenciano que recorrió España seguido de compañías de disciplinantes y cuya llegada a Toledo el 30 de junio de 1411 montado en un burro y seguido de trescientos hombres vestidos de pardo está documentada. La Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla, fundada en 1448, realizó su primera procesión penitencial en 1468 y está considerada la primera cofradía del tipo que sobrevive hoy. Los pasos procesionales con imágenes talladas en madera llegaron después del Concilio de Trento en 1563, que reafirmó la utilidad de las imágenes sagradas como herramienta de evangelización frente al protestantismo iconoclasta, y en una España donde la liturgia se celebraba en latín ante un pueblo mayoritariamente analfabeto los pasos se convirtieron en una Biblia de los pobres tridimensional que hacía accesible la Pasión sin necesidad de leerla. Francisco del Rincón talló el primer paso procesional enteramente en madera en 1604 para la Cofradía de la Pasión de Valladolid y a partir de ahí la imaginería procesional se convirtió en uno de los géneros artísticos más extraordinarios de la historia del arte español, con maestros como Gregorio Fernández en Valladolid (que introducía ojos de cristal, dientes de marfil y uñas de asta de toro en sus tallas para lograr un realismo estremecedor), Martínez Montañés en Sevilla (al que llamaron "el dios de la madera") y su discípulo Juan de Mesa, muerto de tuberculosis a los 44 años y olvidado durante 250 años porque sus obras se atribuían sistematicamente a su maestro, cuyo Jesús del Gran Poder tallado en 1620 es la imagen más venerada de Sevilla.
Bibliografía recomendada:
– Sánchez Herrero, J.: Las cofradías de Semana Santa durante la Modernidad, Deimos, 2006.
– Kinney, A.: Hood, Bloomsbury, 2016.
– Martín González, J.J.: El escultor Gregorio Fernández, Ministerio de Cultura, 1980.
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Por Unai Cano (@unaicano10)
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Que La Grande Bellezza es una obra maestra y una de las películas más brillantes de la historia del cine es una verdad como un templo. Ir con Toni Servillo y Paolo Sorrentino es apostar a caballo ganador.
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Este "divulgador" selecciona los elementos más brutales, los recubre de ironía contemporánea, introduce expresiones coloquiales para degradar la distancia histórica y así obtener una superioridad moral ante el espectador.
No demuestra, ni compara, solo ridiculiza. No distingue niveles. Es eficaz como pieza de entretenimiento pero no sirve como análisis.
Los hechos los ordena de forma capciosa, mezclando planos y convirtiendo una realidad imperial compleja en una fábula de buenos y malos.
Primero que un imperio no se define por sus crímenes, del mismo modo que tampoco lo absuelve sus leyes más nobles. Se define por las instituciones que crea, por la forma en que incorpora territorios y poblaciones, por sus normas y por los conflictos internos que genera su propia legitimidad.
Aquí se presenta como hipocresía lo que en realidad fue una contradicción de cualquier imperio.
La Monarquía Hispánica no se limitó a conquistar y a explotar. También abrió, desde muy pronto, una discusión jurídico-teológica y política sobre el estatuto de los indígenas, su libertad, su evangelización, su trabajo y los límites del dominio. Que esa discusión no siempre se cumpliera no la vuelve irrelevante, al contrario, la vuelve históricamente importante.
No se trataba de descubrir si los indígenas eran humanos como quien resuelve una ocurrencia grotesca. Se trataba de determinar, dentro de un marco jurídico, teológico y político, cómo habían de ser incorporados a la Monarquía, qué derechos tenían como vasallos, qué formas de guerra o servidumbre podían admitirse y cuáles no. Reducir eso a un chiste puede funcionar en televisión.
La monarquía fue limitando, corrigiendo y encauzando prácticas que, aunque nunca desaparecieron del todo, tampoco quedaron convertidas en su base.
Si todo hubiese sido una simple licencia para esclavizar, no habría hecho falta prohibir, matizar, legislar, discutir ni reformar nada.
Claro que había explotación o trabajo forzado pero presentar eso como si España hubiese sido una anomalía monstruosa dentro de un mundo inocente es falso.
La esclavitud existía en África, en el mundo islámico, en sociedades indígenas concretas y en las demás potencias coloniales europeas.
La diferencia de España está en que dentro de su propio aparato imperial surgió una discusión de enorme calado sobre la legitimidad de la propia conquista.
La historia no se juzga como una sesión de terapia moral. Se debe analizar en términos de imperios realmente existentes, no de pecados abstractos.
Es verdad que a veces el mestizaje se usa de forma sentimental o propagandística. Pero negarlo como rasgo histórico diferencial es absurdo.
El mestizaje no fue una fantasía publicitaria inventada en el siglo XXI. Fue una realidad social y biológica masiva en Hispanoamérica, con todas sus jerarquías, tensiones y ambigüedades. No convierte la conquista en una obra benéfica pero sí distingue ese proceso de otros modelos coloniales mucho más segregacionistas o directamente genocidas.
Cuando dice que Isabel permitía trabajar a los indios para enriquecer a los españoles y al reino, parece haber descubierto una maldad escondida, pero cualquier Estado imperial organiza el trabajo y la producción para sostener su estructura.
Y sobre el requerimiento, la crítica al ritual leído en castellano o en lengua incomprensible tiene base. La conquista no se concebía simplemente como pillaje, sino que necesitaba revestirse de títulos de legitimidad, de justificación legal y de una teoría del dominio. Eso puede parecer hipócrita, y a menudo lo fue, pero precisamente por eso fue posible también discutir esos títulos, impugnarlos y limitarlos desde dentro.
La cuestión es qué tipo de imperio fue el español, qué hizo con los pueblos sometidos, qué grado de integración produjo, qué instituciones dejó, qué lengua, qué derecho, qué ciudades, qué universidades, qué administración, qué mezcla demográfica y qué continuidad histórica generó respecto a otros imperios de la historia.
Lo de Bernal es acojonante...cuándo se lesionó pensé que el MC generacional que podía ser no lo vería nunca pero ha vuelto de la lesión perfectamente... me jode, pero el Barça tiene ahí un talento de la talla de los Xavi ,Iniesta...