No sé qué más añadir, así que contaré brevemente mi primera experiencia con el lado más picante del manga: tenía 11-12 años, y en mi colegio, entre las manos más pringosas y pecaminosas, circulaba un objeto prohibido. Por supuesto, un día, antes atravesar las puertas de salida...
ese objeto cayó en mis tiernas palmas blanquecinas: una fotocopia a color de un dibujo erótico de DBZ; mostraba a Goku penetrando con vehemencia a Bulma (tetas al aire). Mis ojos lagrimaban; mi cerebro no lo creía. Creo que fue la primera vez que sentí el deseo de proteger algo.