La lección que me queda de esto es la siguiente: amen, amen tanto como puedan no importa si al final se acaba no importa si al final quedan mal, amen, y respeten a la persona que aman, así el dejarla ir, aunque doloroso, requerirá la mitad del esfuerzo, perdón.
La disciplina es la mayor muestra de amor propio, sí.
Pero a veces solo hay oportunidad para la piedad.
El perdón también es amoroso.
Y también es difícil.