Las creencias rigen las emociones y las acciones.
Creer que eres flojo, no te dejará tomar un minuto de descanso. Creer que eres tonto, no te dejará aprender más.
En la escuela nos enseñaron que no puedes pedir a otros que hagan tu tarea. Sin embargo, así es como los ricos de la época industrial llegaron a ser millonarios.