Gracias al testimonio de una mujer que logró escapar de la red de trata de mujeres que LLEVA AÑOS operando al interior del edificio Revolución 829, en la delegación Benito Juárez, sabemos que en el piso 3, sí hay oficinas de reclutamiento y en el último piso del edificio que está totalmente vacío es dónde trasladan a las mujeres antes de culminar el secuestro.
La familia de Edith Guadalupe nunca mintió cuando aseguraron que ella les dijo que acudía a una entrevista laboral y por eso tuvo la confianza de compartirles su ubicación en tiempo real.
Quizá Edith, vió algo escalofriante o le pidieron hacer algo fuera de lugar y cuando intentó huir del edificio la retuvieron en la caseta para posteriormente asesinarla porque si escapaba y denunciaba ponía en riesgo a la red.
Fue más de un hombre quien la sometió pues recibió 74 puñaladas, golpes severos y arrojaron su cuerpo al estacionamiento pero su bolso fue localizado en un departamento del piso 9. La Fiscalía aún no sabe responder porque su bolso fue localizado en un departamento del piso 9.
El vigilante no es el verdadero asesino o por lo menos no actuó solo pero las fiscalías son expertas en fabricar chivos expiatorios y también en sembrar evidencias si se trata de encubrir a personajes poderosos vinculados a delitos sin embargo, el testimonio de está nueva chica es clave para desbaratar las mentiras de la Fiscalía.
La chica del testimonio anunció que sí hará la denuncia formal en la Fiscalía porque está diciendo la verdad aunque de momento omitió su nombre y datos personales por seguridad pero dió la cara públicamente para narrar su experiencia.
Ella era menor de edad cuando acudió a la entrevista laboral de forma ingenua y el resto de las jóvenes que también acudieron a la cita no pasaban de 23 años.
Cuando ella ingresó al edificio sí había una libreta de registros y sí le pidieron su credencial del INE pero cuando se dió cuenta de lo que realmente se trataba pidió permiso para ir al baño con el objetivo de huir del edificio sin ni siquiera registrar su salida.
El primer día parecía una entrevista normal pero en el segundo día todo se puso turbio cuando la hicieron subir al último piso del edificio con otras mujeres. El último piso estaba vacío, no había ni sillas para sentarse.
Los reclutadores no les querían decir para que puesto las habían elegido, sólo les aseguraban que su trabajo no sería realmente dentro de ese edificio.
Está situación fue lo que encendió las alertas en está chica porque en el anuncio del empleo decía que el trabajo sería para trabajar en ese edificio no en otros domicilios.
Después de una mala corazonada lo único que se le ocurrió fue pedir permiso para ir al baño y cuando accedieron a dejarla ir al baño ella lo que hizo fue salir corriendo lo más rápido del edificio y ni siquiera su salida registró en la libreta.
Está chica les recuerdo sí está dispuesta a denunciar formalmente su caso y se pregunta que tan grande es la corrupción en México que después de años esas redes de trata de mujeres sigan operando en total impunidad al interior del edificio Revolución 829.
Un edificio que por cierto el Gobierno Federal ha usado cómo refugio para periodistas ingresados en el mecanismo de protección.
Mi mejor amigo estudiaba en Escocia, y cuando llegó el gobierno de AMLO, lo primero que hicieron fue cortar los recursos de las becas Conacyt. Tuvo que, literal, lavar ajeno para sobrevivir sus días allá. Pero el hijo de Marcelo hasta nana tenía.
Salí de Venezuela hace 7 años ya, porque me pusieron una pistola en la cabeza a plena luz del día. 19 años tenía. Iba caminando a la universidad.
Me costó entender que eso pasó básicamente porque no había consecuencias para los criminales reales, como suele ser en las dictaduras.
Me fui aterrada y sin ganas de volver. Estaba chica y me costaba separar lo que es el gobierno vs. lo que es la patria.
Afuera lo entendí. Y me dolió muchísimo darme cuenta que amaba mi país más que a nada y que el recelo venía de que nunca quise ser una exiliada. Qué sensación tan fea lo que es el despojo y más cuando ni siquiera has terminado de formar tu identidad.
Por fortuna y bendición, migré a un país que amé profundamente desde el momento en que llegué. Me acogió, me permitió crecer, lo hice mi casa y lo sigo amando. Amo su cultura, sus costumbres y sobre todo a su gente.
Pude crecer, recorrer distintas tierras, sanar y ser feliz en ese proceso. País que visito, país del que me recorro al menos tres ciudades como queriendo entender cómo funciona desde adentro. Me voló la cabeza conocer formas de pensar tan diferentes e interesantes. Ese intercambio constante me recordaba lo que somos en Venezuela y lo que no. Nos empecé a recordar con cariño y con nostalgia.
Ya cuando sané y quise volver de visita, era demasiado tarde.
Para bien o para mal, tengo nacionalidad española y venezolana. La española me permitió moverme libremente por el globo, con la excepción de que si llegaba a pisar venezuela no podía salir.
Podía visitar cualquier país, excepto el mío. Y si lo visitaba, no podía salir, a no ser que tuviera ese pasaporte venezolano que me era imposible de conseguir por distintos motivos claramente relacionados a la dictadura.
Cuento esto como un marco para decir que la intervención de hoy, de este 3 de Enero de 2026, no la celebro a la ligera. Cuando crecí no soñaba con que USA bombardeara a mi país, te lo juro.
Pero tampoco nadie te prepara para lo que es ver a una tanqueta militar aplastando los huesos de estudiantes que solo exigían derechos humanos, poder comprar comida o tener libertad.
Nadie te prepara para estar semanas sin electricidad en un país que es ridículamente rico. Nadie te prepara para lo que es llegar con una emergencia a un hospital y ver cómo se te muere un familiar en los brazos porque no hay insumos. Nadie te prepara para lo que es tener amigos presos en el centro de tortura más grande del continente, y que ese centro de tortura casualmente esté en tu país.
Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacificas son una utopía.
Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra.
Nada funcionó. Y la represión no solo siguió sino que tomó fuerzas. En algún punto se sintió invencible (en psicología le decimos “Indefensión aprendida”). Por eso estamos tan contentos hoy. No creemos que lo que vengan sean rosas, pero sí nos devuelve algo de esperanzas.
No tienen que venir a preocuparse por nuestro petróleo, sabemos que tenemos las reservas más grandes del planeta. Rusa y China también lo saben bien, porque nos lo han robado en las últimas dos décadas y ahí si no hemos visto a nadie diciendo nada.
Todavía nos queda mucho. Y seré cruda con esto: tampoco somos libres (aún). Pero por primera vez en 26 años está ocurriendo algo histórico en nuestro país.
Si no eres venezolano, déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y de esperanza que habíamos perdido.
Si eres venezolano y estás en Venezuela, por favor cuídate mucho. Nos necesitamos a todos a salvo.
Si eres venezolano y estás fuera, te entiendo. Te abrazo fuerte y te pido nos eduquemos sobre lo que pasa para explicarlo bien. Hará falta darle visibilidad a esto para que no se tergiverse nuestra historia.
Ya la historia no es solo el pasado, sino lo que está ocurriendo hoy. Y por eso cuento la mía.
Los mitómanos de Morena dicen que la fotografía viral de la marcha de ayer fue creada con IA.
La verdad es que la tomó Jesús Quintanar del grupo Milenio.
Así que, por favor, NO le vayas a dar RT porque capaz y les da chorrillo a López Obrador, Sheinbaum y Jesús Ramírez 🙏
La “Estafa Maestra” de Peña Nieto fue de 7 mil millones de pesos.
El robo por huachicol fiscal de AMLO suma 170 mil millones de pesos.
El desfalco es 24 veces más grande.
Por mucho AMLO es el presidente más corrupto en la historia de México.
A qué sabio de la #CDMX se le ocurrió hacer obras en plena vía principal (Fuente de Petróleos) a estas horas... Tráfico colapsado en Periférico Norte #Naucalpan esta mañana 😱
Este domingo no habrá elección. Será un FRAUDE para que Morena y el narco tomen el control total del Poder Judicial. No seré parte de este atraco. No votaré.