Mi jardín,
de rosas de marfil,
de azucenas
que, como lámparas,
bailan entre los árboles.
Finjo sus presencias,
a veces,
las veo,
otras,
no sé,
si son ciertas.
Tal vez,
mis perros,
que saltan para alcanzar
la lluvia,
sean lo único real.
Porque no se deshicieron
bajo la luna.
Tan eterna.
Mi casa.
Una lluvia.
Con ese olor tan a mi casa.
¿Será que está allí,
tibia, llena de pájaros?
Mi porcelana,
los manteles con vainilla
bordados por mi madre,
llevan los mares recorridos
por mi sangre,
por mis raíces
y mis miedos.
Todas las cartas de amor
que desde niña guardo
¿me reconocerán
si ahora las leo?
¿De qué me sirve
que algo sea real
o no cierto,
si no estás
si, tal vez,
no sea real
que yo te quiero?
🦢Escribonia
Akira Kurosawa