La cancha ya no es para las familias.
Ya no es para los niños.
Lastimosamente, dejó de ser ese lugar donde uno podía ir con sus hijos a disfrutar, alentar y compartir un momento sano. Hoy vemos escenas que duelen, que asustan y que nos obligan a pensar dos veces antes de llevar a nuestros hijos a un estadio.
El fútbol debería ser pasión, alegría y unión. Pero cada vez más se convierte en escenario de violencia, enfrentamientos y miedo. Y cuando hay niños presentes, esto deja de ser solo un problema deportivo y se convierte en un problema social y de protección de la infancia.
Esto ya ha rebasado todos los límites. Es momento de tomar medidas firmes y responsables. Las autoridades deportivas y los dirigentes deben asumir su rol y aplicar sanciones ejemplares que realmente generen cambios, incluso si eso implica decisiones drásticas o la suspensión de actividades hasta garantizar la seguridad de todos.
Lo ocurrido genera profunda vergüenza y tristeza. Ningún club, ninguna camiseta y ningún resultado deportivo puede estar por encima de la seguridad de los niños y de las familias.
El fútbol debe volver a ser un espacio seguro, donde las infancias puedan vivir la emoción del deporte sin miedo. Porque cuando un estadio deja de ser un lugar seguro para un niño, algo como sociedad estamos haciendo muy mal.
"Matías Galarza"
Porque cabeceó con la pija para la ventaja parcial de Paraguay por 1-0 ante Uruguay por las eliminatorias sudamericanas para el Mundial 2026. Mirá cómo salió el arquero, mi tío inválido sale mejor, ya comenzaron a coger los paraguayos.
#JusticiaParaFernanda 🇵🇾
Una adolescente de apenas 17 años, con el 70% de su cuerpo quemado, fue víctima de un nuevo feminicidio. Fernanda no solo fue asesinada, también lo fue el hijo que llevaba en su vientre. Este crimen atroz refleja, una vez más, la urgencia de actuar con firmeza y responsabilidad como sociedad.
Sin educación sexual integral y preventiva en escuelas y colegios, sin formación con perspectiva de género e igualdad, los casos de violencia entre adolescentes seguirán aumentando. No basta con castigar; es imprescindible prevenir.
Fernanda merecía protección, contención y un entorno seguro para decidir sobre su vida. Le negaron todo. Y el silencio cómplice de quienes encubren a los agresores solo perpetúa la impunidad.
Como pediatra, como, padre, tío, padrino me duele profundamente ver cómo se apagan vidas que pudieron ser salvadas con educación, políticas públicas efectivas y una sociedad verdaderamente comprometida con la equidad y la justicia.
La verdad debe contarse. Porque la crueldad con la que actuaron no tiene explicación racional.
La saña, el encubrimiento, y el intento de desaparecer a una niña y a su bebé, son hechos inhumanos.
La violencia no termina con la muerte, se prolonga cuando se intenta ocultarla.
#EducacionEsPrevencion 🇵🇾
#NiUnaMenos