“Hoy el mundo del vino pierde a un gran maestro, pero quienes tuvimos el privilegio de conocer a Mauricio Lillo, sabemos que su legado permanecerá vivo en cada enseñanza, en cada copa compartida y en cada corazón que tocó con su sabiduría y calidez humana.
Su pasión, amistad y entrega dejaron una huella imposible de borrar.
Deseamos pronta resignación a su familia, amigos y alumnos en este difícil momento.
Descansa en paz, querido profesor.
Tu esencia seguirá brindando con nosotros por siempre.”