Nada qué reprocharles, solo quiero darles las gracias porque se sintió bonito volver a creer en México y luchamos hasta el final.
Los quiero muchísimo.
Ahora entiendo porque los hombres son felices, puro ver partidos de futbol, cervezas, gritar con tus amigos. Hasta yo me enojaría si me estuvieran escribiendo que dónde estoy.