Hoy es un día para recordar el horror pero también para honrar y homenajear al glorioso pueblo argentino, que en la hora más oscura de la patria creó, desde la propia sociedad civil, los resortes de resistencia para derrotar a una tiranía criminal financiada desde afuera.
Con la militancia, los sindicatos, los artistas, la entereza de los pibes que fueron a pelear contra una potencia extranjera y la valentía de mujeres que se pusieron un pañuelo en la cabeza para buscar a sus hijos, la sociedad civil argentina recuperó la democracia y logró, años después y frente a la vocación de olvido de buena parte de la política tradicional burócrata, justicia para las víctimas.
En épocas en las que nos toca ser gobernados por gente que se hace la canchera con magnates de afuera diciendo que el problema de la Argentina es su gente, que este 24 de marzo sirva para recordarles que este pueblo, el mejor pueblo posible para el mejor país posible, recuerda y castiga a quienes lo agreden.
Memoria, verdad y justicia.
Nunca más, y aguante Argentina.
La principal victoria es habernos reducido a su forma de ver el mundo: todo plata todo el tiempo.
Ni futuro ni deseo, ni disfrute, ni tiempo, ni personas. Conseguir plata, gestionar plata, defender plata.
Reducen la experiencia humana hasta lo único que entienden: plata.
Leila Guerriero escribió hace un tiempo: "¿Cuántas toneladas de autoayuda y mindfulness hemos tragado para engendrar esa necesidad maníaca de encontrarle a todo una enseñanza? El dolor, a veces, es simplemente dolor. No purifica, no nos hace mejores. Solo daña"