Se creen un partidazo porque madrugan para ir a trabajar y pueden comprar cosas materiales. Pero no saben comunicarse, no saben canalizar sus emociones, no ofrecen paz y se niegan a sanar sus traumas.
El mundo está loco de haber despertado la animosidad de los argentinos. No hay gente más intensa para defender a su país, no saben lo que han desatado.