El campo bravo es así, no hay trampa ni cartón. En cualquier envite te sorprende la naturaleza y es el animal quien manda. Ante ello, cabeza y corazón...
El Mudo y el tarao de Rekik. Alfa y Omega. Luz y tinieblas. Santa y puta. Yonkilata y agüita mineral. Puerta del Príncipe y enfermería.
Y quien quiera términos medios, que se haga de un equipo de Guardiola. Aquí se viene a matar o morir, cagüendios.
Las leyendas nunca mueren, y menos tú, que lograste que compañeros y rivales se arrodillasen ante ti para aplaudirte.
Qué orgullo, Diego, que defendieras nuestra camiseta y nuestro escudo.