Creo que el sexo no es lo más íntimo, la conversación sí lo es. Si te doy mi cuerpo, puedo recuperarlo. Pero si te doy mis pensamientos, te vas con un pedazo real de mí. Te vas con lo que está debajo de mi piel. Te vas con lo que tengo en intimidad conmigo mismo.
La sensación de desear tanto a alguien que todos los demás pierden su atractivo porque despierta algo en ti que nadie más ha despertado antes, haciéndote desear todo como nunca has deseado con nadie más.