Proust escribió en su novela que en la segunda mitad de la vida, una persona puede convertirse en la antítesis de lo que era en la primera. Cuando leí esto por primera vez hace unos años, me gustó tanto que lo anoté y lo puse en mi billetera.
“Todo se siente podrido, como la fruta de mi heladera
Y todo lo que es gracioso, quisiera poder contárselo a él
Y a veces, cuando estoy mal, hasta deseo que pase una tragedia
Porque sé que él vendría y me cuidaría muy bien.”
—Olivia Rodrigo en “maggots for brains”.
Estoy terminando de despedirme del hombre que tanto amé. A veces, de la nada, llegan los recuerdos: lo dulce que era, el brillo de sus ojos al verme, lo feliz y amada que me hacia sentir.