¡Errror! Nada como la vida barrial, donde reina el chisme, los cupcakes, canastas de frutas y UN MONTÓN DE VENTANAS ABIERTAS. Extraña a la señora Sylvie. La vio dos veces montándoselo con el cartero.
Eventualmente, alzó la mano y, al momento en que sus dedos establecieron contacto con el cartón, hubo un roce. Dedos, largos dedos. Su mirada viajó al dueño de aquellos y, al instante, su ceño se frunció.
"Yo la vi primero, cabeza de cepillo."
(@THE0NEANDONLY_)
Rinko se halló en uno de los momentos más complicados de su vida cuando, parada frente a las estanterías de la leche, se percató de que solo quedaba una caja, ¡leche de proteína! Y si bien era asquerosa –desde su gusto–, no pensaba pasar un día más sin su batido de frambuesa. ›