Me dieron una serpiente. . . ¿Ustedes entienden que tengo una?
Me aman tanto que se acuerdan de mis excentricidades, ayer y hoy han sido los mejores días.
¿Acaso no lo entiendes? Tú eres mío, tú eres mío.
Tú eres mío.
Voy a romper tus huesos, dedos y piel hasta adentrarme en tus entrañas. . . Así jamás saldré de tí.