La tierra duerme, esperando a los que sueñan con sangre, los que aman con el pecho abierto. Almas que gritan en silencio y alzan, bandera blanca donde duele vivir.
No un deseo, sino una forma de ser eterna. Una vida hecha de deber y delirio. Una eternidad dócil entre mis manos. Todo lo que toco es posible. Porque soy. Porque ardo.