No sé a quién le haga falta leer esto, pero vuelve a romantizar tu creatividad. Escribe, hornea, decora, baila, fotografía, pinta, crea. Haz cosas que te emocionen, aunque nadie las vea. No todo lo que haces tiene que ser útil; algunas cosas simplemente tienen que hacerte feliz.
Qué privilegio poder correr, pagar un gimnasio, comprar comida saludable, tener trabajo, pagar las cuentas, tener piernas que caminan, ojos que ven y una mente que funciona.