Los hijos tarde o temprano se dan cuenta de quién estuvo, quien cuidó, quien se desveló, quien pagó quien invirtió tiempo, dinero y esfuerzo para darle una ninez feliz. Ellos siempre se enteran quédate con esa tranquilidad.
Que infantil la gente que sube a las redes jaja y no oculta detalles o lo hace adrede para lastimar a los demás.
Recuerden que hay algo que se llama KARMA!
Ahora vuelven las canchas, los nervios, los gritos desde afuera y la felicidad de verlo hacer lo que ama.
A veces volver no es retroceder. A veces volver también es encontrarse.
A veces creemos que acompañar a un hijo es empujarlo a seguir, cuando en realidad también es abrazarlo cuando decide frenar, cambiar de rumbo y escucharse.
Hoy admiro la valentía de Franco por animarse a decir “esto no es para mí” y volver a empezar sin miedo al qué dirán.